Camagüey, 15 sep.- En Camagüey, un equipo multidisciplinario de los hospitales Pediátrico Eduardo Agramonte Piña y Provincial Clínico Quirúrgico Docente Manuel Ascunce Domenech realizó una compleja cirugía reconstructiva destinada a mejorar la calidad de vida de Leandro Gamboa Pelegrín, un niño de la vecina provincia de Ciego de Ávila.

La atención brindada al pequeño constituye una muestra de la profesionalidad y la sensibilidad humana que distinguen a la medicina cubana, capaz de devolver la esperanza incluso en las circunstancias más difíciles.
Hace aproximadamente tres años, Leandro sufrió un grave accidente que le provocó severas quemaduras por descarga eléctrica y requirió su ingreso en la sala de quemados. Desde entonces, ha transitado por un prolongado proceso de recuperación, acompañado por la dedicación constante de especialistas y familiares.

El jefe de la sala de quemados, Keiller Patiño Gómez, y la madre del niño, Yanara Pelegrín Jiménez, compartieron detalles sobre las diferentes etapas de este proceso, marcado por el esfuerzo, la perseverancia y el compromiso de los profesionales de la salud. A pesar de las limitaciones materiales y las dificultades impuestas por el bloqueo, cada paciente recibe atención y acompañamiento.
La intervención, considerada de alta complejidad, permitió avanzar en la recuperación de Leandro y contribuir a mejorar su calidad de vida. Su alta médica representa una victoria de la ciencia, pero también de la sensibilidad y la voluntad humana.
La emoción de su madre resume el sentir de muchas familias, una profunda gratitud hacia quienes, con amor y profesionalidad, trabajan para devolver sonrisas y bienestar a sus pacientes. Su testimonio es, además, un reconocimiento a un sistema de salud que, aun en medio de las dificultades, mantiene como prioridad la vida y la dignidad de cada persona.

El servicio de cirugía en Camagüey reafirma así que la salud pública cubana trasciende los procedimientos médicos. Es también humanismo, solidaridad, entrega y compromiso. Cada intervención se convierte en una historia de esperanza, en la que la ciencia se pone al servicio de la vida.
El alta médica de Leandro Gamboa Pelegrín es el resultado de años de esfuerzo compartido entre especialistas y familiares. En Camagüey, cada sonrisa recuperada confirma que la dedicación y la ciencia pueden abrir caminos incluso frente a los mayores desafíos. (Zenia Donet García/Radio Cadena Agramonte) (Fotos: ACN)
