Nuevitas, 15 sep.- Por casi una década la llegada del mes de septiembre era para Alina motivo de alegría por el inicio de una etapa de esfuerzo y aprendizaje; pero ese calendario fue diferente.
El 1ro de septiembre no pudo ir a la escuela: tenía que estar bien temprano en el policlínico docente Francisco Peña Peña, de la ciudad de Nuevitas, porque le correspondía el marcador genético (ultrasonido) que en Cuba se realiza a las embarazadas con 12 semanas de gestación para descartar anomalías cromosómicas.
Lejos del reencuentro con los compañeros de aula y de la institución educativa, luego del examen -donde constataron el desarrollo del feto- la cita fue con un equipo multidisciplinario compuesto por especialistas en Nutrición, Psicología, Obstetricia, Pediatría y la trabajadora social.
Al regresar a casa no llevó las libretas con anotaciones de las asignaturas de undécimo grado, sino la historia clínica con las consultas y las instrucciones que el personal de Salud orienta a las adolescentes para garantizar el feliz término del periodo gestacional.
Mientras avanza el curso escolar a Alina le coinciden varias citas médicas con turnos de clase y, teniendo en cuenta que a las adolescentes embarazadas se les orienta ingresar al Hogar Materno a las 26 semanas, cambió su proyecto de vida y solicitó una licencia para aplazar los estudios y dedicarse por completo al cuidado de su embarazo.
Historias como esta son muy habituales en Cuba, donde en los últimos cinco años la tasa de fecundidad de menores de 19 años oscila entre 47 y 52 partos por cada mil, con cifras mayores en la región oriental; y en el municipio camagüeyano de Nuevitas el indicador es alto. Según la Organización Mundial de la Salud se considera precoz el embarazo entre los 10 y los 19 años de edad porque no se cuenta con la madurez emocional ni física para ser madre.
Las jóvenes poseen menos probabilidades de completar su educación y menos oportunidades laborales futuras; por eso es preciso que los padres conozcan lo que ocurre con sus hijos en cada etapa para conducirlos hacia una educación sexual responsable.
Un bebe siempre es bien recibido en la familia, pero si es de una adolescente se convierte en preocupación y ocupación, por tanto, converse con sus hijos -tanto hembras como varones- y reflexionen juntos sobre sus futuros. Educar es también prever. (Texto y Foto: Radio Nuevitas)
