Camagüey, 12 feb.- Como cada año, durante los tres primeros meses, los trabajadores agramontinos se reúnen en asambleas de afiliados y de representantes para dar a conocer y discutir el plan de la economía y el presupuesto; para pensar qué hacer con lo que tienen y cómo lograrán cumplir los planes.
Y como es habitual se intenta que estos encuentros se alejen de la formalidad, de la mera exposición de números y se trastoquen en reales epicentros de debates productivos, sobre todo cuando la jugada está apretada.
Pero si aún no se desagregan los planes, no se cumplen los cronogramas y no todas cuentan con la presencia de algún representante de niveles superiores, ¿cómo serán realmente de efectivas estas reuniones?
En Camagüey, por ejemplo, el proceso marcha lento. De un plan a ejecutar hasta el mes de marzo de tres mil 913 asambleas de afiliados al cierre de enero solo se habían realizado 224, lo que representa casi el seis por ciento. Y las de representantes previstas de 225 se concreta algo más del nueve por ciento.
Si se sigue con ese ritmo hacia las semanas finales del proceso se hará el lógico atropello de reuniones formales que solo servirán para cumplir.
Claro, son muchos los factores que inciden en la reprogramación de los encuentros, pero con los años de experiencia en la presentación de los planes no debiera ser una constante la no desagregación de estos; de 114 empresas de subordinación local y nacional con que cuenta la provincia solo 37 tienen elaborado sus compromisos.
En medio de carencias y dificultades económicas la morosidad es mala compañía. Y a inicios del mes de febrero las entidades de los sindicatos más afectados, como lo son los de Educación, la Ciencia y el Deporte, la Construcción, Agropecuarios y Comercio, deben poner las cartas sobre la mesa e idear soluciones. (Texto y foto: Trabajadores Digital)
