EE.UU, 28 oct.- Crece el temor de las autoridades de varios estados ante la posibilidad de interferencias del gobierno federal en las elecciones legislativas del 3 de noviembre, con la posibilidad de operativos de la agencia migratoria ICE y otras acciones condicionantes.
La preocupación se concentra en la posibilidad de que agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) realicen procedimientos cerca de los lugares de votación, una situación que podría generar intimidación entre determinados sectores del electorado y afectar el normal desarrollo de la jornada.
Agentes uniformados y armados del Departamento de Seguridad Nacional han estado llamando a las puertas de los residentes en varios estados para preguntarles sobre su estatus migratorio y si habían votado anteriormente.
Así lo reveló una investigación de CBS, que concluyó que las acciones de los agentes federales tenían como objetivo identificar a posibles votantes no ciudadanos antes de las elecciones.
Las autoridades estatales también evalúan cómo responder ante eventuales disputas con el gobierno federal sobre la administración de los comicios, una responsabilidad que corresponde principalmente a los estados y las autoridades locales.
«Esta es la primera vez que nos encontramos planificando diversos escenarios para protegernos de posibles interferencias electorales.
Parece que el gobierno se ha vuelto hostil hacia los estados», afirmó Shenna Bellows, secretaria de Estado de Maine, en declaraciones al diario The New York Times.
El escenario refleja la creciente confrontación entre la administración Trump y funcionarios electorales estatales, en una elección que definirá la composición de la Cámara de Representantes y renovará parte del Senado durante los últimos dos años del actual mandato presidencial.
Según informó ABC News en febrero, funcionarios del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) aseguraron entonces a responsables electorales estatales que el ICE no tenía previsto desplegar agentes en los centros de votación.
No obstante, el organismo dejó abierta la posibilidad de intervenciones específicas ante amenazas a la seguridad pública.
La preocupación se intensificó después de que el secretario de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin, planteara públicamente la posibilidad de que agentes migratorios efectuaran arrestos en centros electorales, según informó Democracy Docket.
La legislación federal establece restricciones a la presencia de personal armado de las fuerzas federales en los lugares donde se celebran elecciones, lo que añade una dimensión jurídica a cualquier eventual operativo.
La tensión también tiene como antecedente la intervención del FBI en un centro electoral del condado de Fulton, en Georgia, a comienzos de 2026, cuando agentes federales incautaron documentación vinculada con las elecciones presidenciales de 2020. El procedimiento generó cuestionamientos de sectores demócratas sobre el alcance de las acciones federales en materia electoral.
Uno de los estados donde la preocupación adquiere especial relevancia es Maine, escenario de una disputada elección para el Senado entre la republicana Susan Collins, que busca su sexto mandato, y el demócrata Troy Jackson.
La contienda es considerada una de las más ajustadas del país y podría resultar determinante para la composición de la cámara alta.
Un sondeo de The Washington Post y la Universidad George Mason, realizado entre el 30 de septiembre y el 5 de octubre entre 800 votantes probables, otorgó a Jackson el 50% de las preferencias frente al 46% de Collins, una diferencia dentro del margen de error de 3,6 puntos porcentuales.
Sin embargo, mediciones posteriores reflejaron una competencia todavía más cerrada. Una encuesta de Fox News realizada en octubre registró un empate del 49% entre ambos candidatos, mientras que el promedio de RealClearPolling actualizado con sondeos hasta el 23 de octubre ubicó a Jackson con 48,9% y a Collins con 47,5%.
Collins representa al estado desde 1997 y su reelección constituye una de las principales batallas políticas de los republicanos para conservar sus escaños en el Senado.
El enfrentamiento electoral se desarrolla en un contexto de fuerte polarización nacional, con los demócratas intentando recuperar posiciones en el Congreso y los republicanos buscando mantener el control legislativo durante la segunda mitad del mandato de Trump.
Las elecciones del 3 de noviembre serán una prueba para los mecanismos de seguridad electoral y la capacidad de coordinación entre las autoridades federales, estatales y locales en un clima de creciente desconfianza política. (Texto y Foto: Cubasí)
