EE.UU, 6 nov.- Sangre fosilizada de un dinosaurio fue recuperada por primera vez: pertenecía al género Aratasaurus museunacionali, que vivió hace 115 millones de años y sus restos fueron descubiertos en el noroeste de Brasil.
El hallazgo, resultado de un estudio internacional dirigido por la Universidad Curtin y publicado en la revista de la Academia Nacional de Ciencias de los Estados Unidos, PNAS, abre nuevos debates sobre la preservación de los fósiles y la longevidad de las moléculas a lo largo de escalas de tiempo geológicas.
Los investigadores extrajeron glóbulos rojos (eritrocitos) —que contienen moléculas orgánicas— de los canales vasculares presentes en los huesos fosilizados de las extremidades de un dinosaurio.
Aunque anteriormente se documentaron casos de tejidos y moléculas orgánicas preservados en fósiles, esta investigación es la primera en demostrar, mediante análisis químicos, la presencia de moléculas bien conservadas derivadas de la hemoglobina.
«El descubrimiento de glóbulos rojos que datan de hace 115 millones de años es algo extraordinario», afirma Kliti Grice, directora fundadora del Centro de Geoquímica Orgánica e Isotópica de Australia Occidental (WA-Organic and Isotope Geochemistry Centre) en la Universidad Curtin.
«No solo amplía el registro fósil conocido en lo que respecta a la sangre —agrega—, sino que también ofrece una ventana molecular directa a la fisiología de animales extintos hace mucho tiempo, lo que nos permite comprenderlos mejor, así como el mundo en el que vivieron».
Según el grupo de investigación —que incluye a la Agencia Japonesa para la Ciencia y la Tecnología Marino-Terrestres, el Museo Nacional de Brasil, la Universidad Regional de Cariri y la Universidad Johns Hopkins—, esta excepcional conservación se debe al rápido enterramiento del dinosaurio tras su muerte en un entorno pobre en oxígeno y rico en microorganismos.
«Los glóbulos rojos se mineralizaron con manganeso —explica Grice—, lo que facilitó su conservación durante un periodo más largo de lo que antes se creía posible».
«Esto actuó como una especie de cápsula del tiempo natural, ayudando a estabilizar las estructuras celulares y los componentes biomoleculares, incluidos los aminoácidos presentes en el colágeno», concluye. (Texto y Foto: Cubasí)
