Por Yadira Nuñez Figueredo/Radio Cadena Agramonte.
La medicina cubana no conoce de fronteras ni de sacrificios, bien lo sabe el doctor Sigfrido Valdés Dacal, especialista de primer y segundo grados en Ginecobstetricia y máster en Atención Integral a la Mujer.
Desde el pasado año este galeno camagüeyano asume la dirección del Centro de Diagnóstico Integral (CDI) Doctor Salvador Allende, institución de referencia para la atención a colaboradores graves, al personal diplomático y del Gobierno, además de la población de los estados de Miranda y el distrito capital en la República Bolivariana de Venezuela:
“La mayor satisfacción que tengo del trabajo que realizo en este país es poder brindar atención especializada a tantos pacientes que la necesita, incluso, aquellos que, a pesar, de poseer un mejor status socioeconómico prefieren nuestros servicios por encima de las clínicas privadas. Resulta muy gratificante recibir en cada consulta el cariño de una población que siempre agradece la dedicación con la que ejercemos el deber de salvar vidas”.
Para este agramontino cada misión internacionalista, como la anterior que cumplió en Bolivia, ha sido una experiencia necesaria. Es ese aprendizaje constante que requiere la Medicina:
“En esa nación cumplí la dualidad de la práctica médica como ginecobstetra y director de una institución de salud. Esa experiencia fue un gran reto profesional que luego me abrió el camino para asumir durante 12 años la responsabilidad de conducir el Hospital Ginecobstétrico Ana Betancourt de Mora. A partir de todo lo que aprendí al frente de esa unidad asistencial, hoy me desempeño en esa labor en este CDI con la aspiración de poner siempre en alto el nombre de la Medicina cubana donde quiera que me encuentre”.
Imprescindible, asegura, es el apoyo que siempre ha tenido de su familia, a esa que deja atrás con la satisfacción de que tantos meses de distancia servirán para mejorar la calidad de vida de pueblos hermanos:
“Siempre he contado con el apoyo incondicional de mi familia. Gracias a eso me formé primero como Ginecobstetra, especialidad que me ha permitido compartir con mis pacientes la felicidad de que las gestantes lleven a feliz término su embarazo. Como director, también, considero que he tenido una oportunidad valiosa a lo largo de mi trayectoria, porque resulta muy importante conducir los procesos con resultados positivos en cada indicador de salud, y en medio de todo lograr unificar al colectivo que, sin dudas, constituyen motivaciones que nos estimulan a seguir perfeccionando nuestros servicios”.
Conseguir que la medicina cubana traspase fronteras, se nutra de las prácticas y las tecnologías que se aplican en otras naciones y alivie el dolor de quienes no pierden la oportunidad de reconocer el quehacer de los colaboradores cubanos, son alicientes esenciales para el doctor Sigfrido:
“Indudablemente en ese contacto directo con la práctica médica uno siempre aprende y transmite experiencias. Soy del criterio de que la posibilidad de cumplir misión internacionalista también nos brinda un mayor acceso a tecnologías avanzadas, tan necesarias para elevar la calidad de cualquier proceder. Sin embargo, en este andar por el mundo creo que lo más valioso es el respeto que se ha ganado la medicina cubana, porque no solo se basa en la ciencia, sino que por encima de cualquier recurso material toca el alma del paciente”.
Valdés Dacal integra el grupo de los más de mil 130 profesionales del sector que hoy colaboran en 40 países.
En la República Bolivariana de Venezuela quedará, sin dudas, entre tantas historias de altruismo y solidaridad la de un camagüeyano apasionado por la voluntad de salvar vidas y por el enorme compromiso de dejar en cada persona la sensibilidad, el buen trato y la calidad de los galenos de la Mayor de las Antillas. (Fotos: Cortesía del entrevistado)
