Por Yadira Nuñez Figueredo
En la calle Prolongación de Palma, perteneciente al reparto Nadales de la ciudad de Camagüey el 9 de junio se recuerda como un día triste. En esa zona donde convergen los ríos Tínima y Hatibonico, la intensidad de las lluvias provocaron inundaciones y severas afectaciones en 142 viviendas.
Sin embargo, el actuar oportuno y cohesionado de los integrantes del Ministerio del Interior, la Cruz Roja cubana, encabezados por las autoridades de la provincia, impidieron que se lamentaran pérdidas de vidas humanas.
A la labor de esas fuerzas especializadas se sumaron manos solidarias como las de Rogelio Enrique López, uno de los vecinos que brindó su casa para la protección de 50 camagüeyanos:
“Ese día el agua comenzó a subir rápidamente, incluso llegó a cubrir el techo de algunas viviendas. Ante esa situación nos movilizamos para trasladar a las personas a lugares menos vulnerables, y en esas labores hay que destacar el valor y la disposición de los jóvenes. Ahora que poco a poco retornamos a la normalidad, también, nos concentramos en el saneamiento de la comunidad y en identificar los lugares que necesitan algún sistema de drenaje para evitar daños por inundaciones como las que enfrentamos recientemente”.
Y precisamente en las labores de recuperación se desempeña una formación especial de la Unidad Empresarial de Base (UEB) de Aseguramiento y Transporte, perteneciente a la Empresa Geominera de Camagüey. Sobre las tareas que acometen sus 22 integrantes comentó Eduardo Verduy Soto, director de ese colectivo, abanderado para contingencias de este tipo:
“Desde el viernes nos encontramos en esta circunscripción 44 para, con los trabajadores y equipos pesados, salvaguardar en primer lugar la vida de las personas y sus recursos. En estos momentos apoyamos, además, con la entrega gratuita de cloro al tres por ciento y detergente líquido para que las personas puedan higienizar sus viviendas. Aquí estaremos apoyando la recuperación a partir de la chapea y el recubrimiento de la calle con escombros hasta que todo retorne a la normalidad, aunque será un proceso paulatino porque muchas personas lo perdieron todo”.
En esa brigada sobresale por su compromiso y voluntariedad el joven David Martínez González, quien se desempeña como almacenero en la referida UEB. Para este camagüeyano no hay tiempo para el descanso, ni siquiera este domingo, cuando cumple 22 años, y prefiere compartir un día tan especial como este con la población damnificada:
“Cuando llegamos a esta zona lo primero que hicimos fue colaborar en las labores de rescate y salvamento. Esa experiencia y el hecho de vivir un cumpleaños diferente serán recuerdos inolvidables para mí. Sin embargo cuando concluya en la jornada de hoy me llevaré la satisfacción de que dediqué mi esfuerzo para el beneficio de quienes habitan en Prolongación de Palma”.
En la memoria de los vecinos de esa comunidad quedarán, también, las muestras de humanismo y sensibilidad que hoy tocaron las puertas de Yoilé Madruga Juan, joven con 36 semanas y dos días de gestación, que agradece la protección que ella y su bebé solo pueden recibir en un país como Cuba:
“Me siento profundamente orgullosa de vivir en una Revolución donde lo más importante es el ser humano. Mis vecinos inmediatamente me trasladaron hacia un lugar seguro y aunque mi vivienda sufrió los efectos de las intensas lluvias, lo más importante es que mi niño y yo estamos vivos. Para él recibo hoy no solo un donativo de los trabajadores de la Empresa Geominera de Camagüey, sé que también, con esos juguetes y prendas de vestir nos llega el cariño y el acompañamiento de todo el pueblo”.
Ante la furia de la naturaleza, esa que ha puesto a prueba en más de una ocasión, la organización, disciplina y capacidad para levantarnos ante cualquier situación, se multiplican el esfuerzo, el sacrificio y la voluntad de quienes no descansarán hasta que Prolongación de Palma, al igual que otras zonas afectadas por las intensas lluvias, vuelvan a recuperarse. (Fotos de la autora)
