La Habana, 16 jun.- El Instituto de Meteorología de Cuba practica desde 1995 sus propios estudios y predicciones sobre las temporadas ciclónicas, del 1ro de junio al 30 de noviembre, lo cual coloca al país entre los pocos que desarrollan ese tipo de ejercicios, como resultado de una metodología propia que sobresale por sus altas prestaciones científicas, comparables en plano de igualdad con las de los equipos de pronosticadores en instituciones extranjeras.
Luis E. Ramos Guadalupe, coordinador de la Comisión de Historia de la Meteorología, comentó también a la Agencia Cubana de Noticias que a partir de las estadísticas más confiables, con datos archivados desde 1991, se ha determinado que en una temporada promedio se forman sobre el océano Atlántico 14 ciclones tropicales, aproximadamente.
De ellos, siete se convierten en huracán, según la intensidad del viento, y de esos siete, tres o cuatro llegan a ser de gran intensidad; o sea, alcanzan las categorías tres, cuatro o cinco de la escala Saffir-Simpson, de un máximo de cinco, internacionalmente aceptada.
La mayoría de las previsiones para la actual temporada, prosiguió el profesor Ramos Guadalupe, apuntan a que se comportará igual o por debajo de la media; nuestros meteorólogos prevén la formación de 11 ciclones tropicales, de los cuales cinco serían huracanes, con dos de ellos de gran intensidad, puntualizó.
Respecto a su formación por regiones, dijo que deben formarse ocho sobre las aguas del océano, dos en el mar Caribe, y uno sobre el golfo de México, y señaló que es alta la probabilidad, del 75%, de que al menos una tormenta tropical afecte a Cuba, y también que se origine e intensifique un huracán en el mar Caribe, con 65%.
El peligro de que el territorio cubano sea afectado por un huracán se estima moderado, con 40% de probabilidad; sin embargo, no debemos desestimar la cifra, puesto que está cinco puntos por encima del peligro climatológico para nuestro país, que es de 35%, advirtió.
El experto aclaró que el pronóstico de la temporada ciclónica no puede prever los puntos de origen ni las trayectorias de los futuros organismos, y tampoco es posible precisar qué territorios pueden ser dañados y mucho menos la magnitud del impacto, en caso de ocurrir.
Aunque en los últimos años se ha trabajado en su ajuste y refinamiento, ninguna previsión carece de incertidumbres, por lo que la eventual presencia de un sistema tropical en la región de interés para Cuba obliga a mantener una estrecha vigilancia sobre su trayectoria y su evolución.
El mayor o menor número de sistemas tropicales y su posible intensidad, no guardan proporcionalidad alguna con el grado de amenaza o benignidad, respecto a un lugar en específico, razón por la cual el Instituto de Meteorología lo actualizará dentro de tres meses; mientras tanto, ¡preparados y alertas! (Fuente: ACN)
