Guatemala, 30 sep.- La suroccidental comunidad de Santa Lucía Utatlán, Sololá, despidió a Juana Chox Yax, considerada la mujer más longeva de Guatemala a sus 123 años de edad.
Doña Juana, como le decían sus vecinos, nació el 29 de noviembre de 1893 y al morir dejó una descendencia de 26 nietos, 76 bisnietos y 136 tataranietos. En total sumó 248 parientes.
Alimentarse con frutas y verduras fueron algunos de los secretos de su longevidad. “La fórmula mágica para alcanzar una larga vida consta de alimentarse bien, mantenerse activo y hacer caso a las cosas buenas, para evitar caer en pecado”, dijo Chox Yax en una entrevista al capitalino diario Prensa Libre en 2016.
La historia de la anciana causó entonces impacto en las redes sociales, donde los internautas coincidieron en afirmar que fue “una mujer de tres siglos”, al tiempo que otros indicaron que era una bendición llegar a esa edad.
El 28 de noviembre del pasado año ocurrió su última celebración de cumpleaños. Según cuentan los pobladores, la familia organizó con pompa su arribo a los 123 años, cuando dos grupos de mariachis la levantaron tocando Las Mañanitas.
Con sus canas, líneas faciales arrugadas y el rostro feliz, ese día agradeció, en el dialecto quiché, a Dios por haberle permitido la vida, a sus descendientes, y a vecinos por el cariño que le ofrecían. Durante el concurrido velorio, todo un acontecimiento para Utatlán, sus ocho hijos y vecinos dieron el último adiós a la llamada cariñosamente abuelita.
“Fue algo maravilloso convivir y compartir con ella por muchos años, aunque a veces pensamos que estaba sufriendo porque en estos últimos años se nos enfermaba a cada rato, ya no miraba y ni oía bien”, narró a la prensa su hijo menor, con quien vivía.
La avanzada edad de Chox le permitía contar a sus nietos vivencias de los terremotos de 1917, 1918 y 1976, así como de los presidentes y los duros años de la guerra de los años 70 y 80.
En sus oraciones de todos los días pedía salud y vida. También lamentaba mucho la pérdida de costumbres ancestrales por parte de la juventud, pues según su filosofía, antes acostumbraban a hincarse ante los ancianos y besarles la mano.
Algunas gestiones, todas sin concluir, impidieron la inscripción de Doña Juana en el libro de récord Guinness.
Lo cierto es que se lleva una marca mayor, su inscripción en el libro de la Vida. (PL) (Fotos: Internet)
