La Habana, 27 jul.- Cuando el púgil Julio César La Cruz reinó por primera vez en Juegos Centroamericanos y del Caribe sus actuales compañeros de equipo aún soñaban con representar a Cuba en eventos de ese tipo.
Sucedió en la edición de Veracruz 2014, a base de cuatro éxitos convincentes en la división de 81 kilogramos, el último vía 3-0 ante el colombiano Juan Carrillo.
Entonces ya poseía dos de los cinco cetros mundiales que integran su botín, realzado por par de coronas olímpicas, y muchos vaticinaron que aportaría otras páginas doradas a estas lides multideportivas.
Y Julio les dio la razón: repitió dominio en ese peso en Barranquilla 2018 e hizo suya la faja de los 92 kilos en San Salvador 2023, con despedida de 5-0 sobre Marlon Hurtado, también de Colombia.
Ese oro le situó a uno de los sumados por su compatriota Félix Savón, líder histórico con los ganados en Santiago de los Caballeros 1986, México 1990, Ponce 1993 y Maracaibo 1998, siempre en 91 kilos.
De ahí que la presencia del capitán de la armada de la Isla se anuncie entre los principales atractivos del torneo de Santo Domingo 2026, a disputarse del 1 al 7 de agosto.
«Con 36 años y varios ciclos olímpicos ya cubiertos el compromiso es mayor, porque sé que constituyo un ejemplo para mis compañeros y para la delegación en general», ha dicho.
Su paso por el certamen clasificatorio que repartió cupos para la capital dominicana le dejó un sabor agridulce, pues una cortadura definió que cediera en la final de los 90 kilos ante el colombiano Jhojan Caicedo.
Pero el hijo ilustre de Camagüey está dispuesto a despejar dudas sobre el cuadrilátero que será instalado en el Centro Olímpico Juan Pablo Duarte, «no importa quién sea el rival».
Sin embargo, el reto pudiera adquirir dimensiones llamativas dadas las aspiraciones del anfitrión Cristian Pinales, medallista de bronce olímpico y monarca de San Salvador 2023 cuando peleaba en los 80 kilos.
Este es el hombre que venció allí en semifinales al cubano doble rey bajo los cinco aros Arlen López y luego accedió a la cima como verdugo del propio Caicedo, así que su ascenso de categoría incrementa las tensiones.
«Este año hemos logrado una buena preparación, con presencia importante en varios escenarios internacionales, y eso ha contribuido a la obtención de la forma deportiva», ha afirmado Julio, optimista de cara al desafío de turno.
Entretanto, una interrogante se suma a las expectativas que ya se generan: ¿Será esta su despedida de los eventos multidisciplinarios?
Por lo pronto él está centrado en ejercer protagonismo en la justa regional. Después, veremos. (Texto y foto: JIT)
