La Habana, 7 jun.- El salto de longitud cubano volvió a erigirse como protagonista indiscutible en el panorama atlético europeo, gracias a una jornada que evidenció tanto la madurez competitiva de una de sus figuras emergentes como la reaparición victoriosa de un talento consagrado.
En escenarios separados por el mapa del viejo continente, los saltadores Jorge Hodelín y Juan Miguel Echevarría supieron imponer su calidad para rubricar dos nuevas victorias que afianzan la vigencia de esta disciplina en la isla.
En primer lugar, sobre la pista del Meeting Internacional de Papaflessia, celebrado en la ciudad griega de Kalamata, el joven Hodelín volvió a demostrar que su progresión no es fruto de la casualidad.
Con un salto de 8.22 metros, el atleta caribeño se adjudicó el primer lugar de la competencia, en una actuación que refrendó su notable estado de forma y, sobre todo, una estabilidad competitiva que se ha vuelto una constante en su temporada. Sin estridencias, Hodelín construyó su triunfo sobre la base de la seguridad y el oficio, consolidándose como una carta confiable para el relevo generacional de la especialidad.
Paralelamente, en la península ibérica, el escenario del XXVIII Trofeo Ciudad de Salamanca —Memorial Carlos Gil— fue testigo del regreso esperado de Juan Miguel Echevarría.
El mundialista cubano, quien ha debido sortear obstáculos físicos y competitivos en los últimos tiempos, firmó una victoria de alto voltaje emocional y técnico. En una final que se definió por detalles casi imperceptibles, Echevarría igualó la mejor marca del certamen con un salto de 8.24 metros, misma distancia alcanzada por el francés Erwan Konaté.
La paridad fue absoluta. Ambos competidores inscribieron en el marcador los mismos 8.24 metros, en condiciones prácticamente espejo, lo que obligó a recurrir a las regulaciones de desempate.
El veredicto final, favorable al cubano, se sustentó en la segunda mejor marca válida de su serie: mientras Echevarría acumuló un 7.96 metros en su primer intento, el galo no pudo exhibir un segundo registro homologable de similar magnitud. Ese mínimo detalle, apenas unos centímetros en el papel, terminó inclinando la balanza hacia el saltador de la mayor de las Antillas.
La serie de Echevarría detalla el camino de un regreso: 7.96, nulo, 8.24, nulo, 7.74 y un último salto sin registro. Un desempeño intermitente pero efectivo, que habla de una puesta a punto que aún busca su ritmo óptimo, pero que conserva la chispa del ganador. El podio lo completó el lusitano Marcos Lara Urbano, con un registro de 8.11 metros.
En síntesis, dos triunfos, dos estilos y una misma certeza: el salto de longitud cubano, con la solidez de Hodelín y la reaparición de Echevarría, se niega a ceder terreno en el concierto internacional. (Texto y Foto: Cubadebate)
