Documentos desclasificados respaldan la verdad de Cuba sobre el 24 de febrero de 1996

La Habana, 10 jun.- Treinta años después del legítimo derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate, el Gobierno de EE. UU. recicla una narrativa con la que, en lugar de buscar justicia, pretende justificar la hostilidad y agresiones contra Cuba.

Así lo demuestran documentos desclasificados que desmontan las recientes imputaciones contra el Líder de la Revolución Cubana, el General de Ejército, Raúl Castro Ruz, según dio a conocer la organización estadounidense Archivo de Seguridad Nacional (NSA, por su sigla en inglés).

Un mes antes de los hechos, una funcionaria de la Administración Federal de Aviación (FAA) –Cecilia Capestany– informó a sus superiores –a través de un correo electrónico– que el Departamento de Estado había llamado para conseguir que la agencia suspendiese los vuelos de José Basulto, líder de Hermanos al Rescate (BTTR).

En la comunicación se hacía referencia a las «nuevas provocaciones al Gobierno cubano» por parte de los sobrevuelos de BTTR y la preocupación del Departamento de Estado por un «escenario catastrófico».

También menciona una llamada del subsecretario de Estado, Peter Tarnoff, al secretario de Transporte, Federico Peña, para que revisase el caso contra Basulto. «En su correo electrónico, describe el peor escenario posible: “que algún día los cubanos derriben uno de estos aviones y que la FAA tenga todo bajo control”».

«Correos electrónicos, memorandos y comunicaciones de la FAA registraron la preocupación de altos funcionarios de la administración Clinton de que las repetidas incursiones en el espacio aéreo cubano eventualmente conducirían a una crisis si Cuba actuaba para proteger su integridad territorial de las provocadoras incursiones de la BTTR», reconoce el NSA.

Los documentos desclasificados ofrecen un contexto histórico detallado acerca de los sucesos, a la vez que proporcionan detalles significativos sobre los eventos que condujeron al derribo de los aviones, el 24 de febrero de 1996.

EN CONTEXTO (SEGÚN EL NSA):

  • «Un año antes del derribo, el Gobierno cubano presentó múltiples protestas por las reiteradas violaciones de su espacio aéreo por parte de aeronaves de la BTTR, que sobrevolaban zonas pobladas y arrojaban miles de folletos y otros materiales que incitaban a la insurrección popular contra el gobierno».
  • «La FAA inició una larga investigación, se reunió con el presidente de la BTTR, José Basulto, y le advirtió en repetidas ocasiones que no continuara con sus provocaciones. La agencia tomó medidas para suspender su licencia de piloto, pero le permitió seguir volando, incluso cuando presentó repetidamente planes de vuelo falsos».
  • «Altos funcionarios estadounidenses, entre ellos Richard Nuccio, el principal asesor de la Casa Blanca para Cuba, el subsecretario de Estado, Peter Tarnoff, y el secretario de Transporte, Federico Peña, expresaron repetidamente a la FAA su preocupación por la prohibición permanente de los vuelos de la BTTR y advirtieron que las líneas rojas de Cuba para proteger su seguridad debían tomarse en serio».
  • Esos «esfuerzos por presionar a la FAA para que restringiera las actividades de Basulto fracasaron. Solo después del derribo, la FAA emitió una orden concreta de “cese y desistimiento” contra Basulto por lo que calificó de operaciones “negligentes o imprudentes” que “ponían en peligro la vida o la propiedad de otros”». La directiva de la FAA establecía que Basulto y la BTTR «tienen la orden, ahora y en el futuro, de cesar y desistir de operar cualquier aeronave civil dentro del espacio aéreo territorial de la República de Cuba».

¿CÓMO SE OBTUVIERON LOS DOCUMENTOS?

Mediante la Ley de Libertad de Información (FOIA), para el libro de 2014, Back Channel to Cuba: The Hidden History of Negotiations Between Washington and Havana (Canal trasero a Cuba: La historia oculta de las negociaciones entre Washington y La Habana), de William LeoGrande, especialista en Cuba de la American University, y Peter Kornbluh, analista sénior del Archivo.

BACK CHANNEL TO CUBA, ¿QUÉ DEJA VER?

De acuerdo con el NSA, el libro detallaba múltiples intentos de líderes cubanos para que la administración Clinton detuviera «los provocadores vuelos de BTTR».

En enero de 1996 –apuntan los documentos– el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz llegó a un acuerdo secreto con el entonces congresista Bill Richardson para liberar a varios presos políticos a cambio de que el presidente Clinton dejara en tierra los aviones de Basulto. Sin embargo, en realidad Richardson «había hablado con otros asesores de la Casa Blanca, quienes luego apelaron al secretario Peña para que intercediera ante la FAA».

Back Channel to Cuba demuestra que la Casa Blanca tenía conocimiento de las pretensiones de vuelo de la BTTR.

La noche del 23 de febrero, Richard Nuccio envió un correo electrónico al asesor de Seguridad Nacional, Sandy Berger, alertándolo de que Basulto tenía previsto volar al día siguiente. «Los sobrevuelos anteriores de José Basulto, de los Hermanos, habían sido recibidos con moderación por las autoridades cubanas», informó. «Sin embargo, la tensión en Cuba es tan alta que tememos que esto pueda finalmente llevar a los cubanos a intentar derribar o forzar el aterrizaje del avión», advirtió.

«Nuccio llamó a funcionarios de la FAA en Miami y les ordenó bloquear los vuelos. Para su sorpresa, se negaron. La FAA solo accedió a advertir a Basulto, una vez más, sobre las consecuencias de violar el espacio aéreo cubano. En su libro, los autores describieron el derribo como “una tragedia griega que se desarrolló en los cielos de Cuba”».

OTRAS REVELACIONES DE LOS DOCUMENTOS DESCLASIFICADOS:

  • En un resumen de las reuniones y comunicaciones de la FAA previas al derribo, redactado por Michael Thomas, gerente de la Oficina de Distrito de Normas de Vuelo de la agencia en Miami, se describen las múltiples advertencias enviadas a Basulto por funcionarios de la FAA.
  • También se recoge una reunión con Richard Nuccio, en agosto de 1995, tras un sobrevuelo provocador de la bttr sobre La Habana, durante el cual fueron arrojados miles de folletos y medallas sobre la ciudad. «Un temor importante es el posible derribo de una aeronave de la BTTR por fuego terrestre», sentenciaba el texto. «Un anuncio posterior del Departamento de Estado citó la “firme determinación” del Gobierno cubano de defender su integridad territorial y su espacio aéreo de incursiones no autorizadas».
  • Asimismo, fue expuesta una cronología que abarca las interacciones y comunicaciones entre los funcionarios de la FAA y José Basulto entre principios de 1995 y enero de 1996. En ella se registran repetidos avisos y advertencias a la BTTR para que detuviera sus violaciones del espacio aéreo cubano, así como «una incapacidad burocrática para poner fin a las continuas provocaciones de Basulto y abordar las protestas del Gobierno cubano por la persistencia de las violaciones de su espacio aéreo».
  • En otra cronología de la FAA se detalla, «hora por hora y minuto por minuto, los fatídicos sucesos del 24 de febrero de 1996». Los documentos desclasificados incluyen transcripciones de las comunicaciones entre los controladores aéreos del gobierno cubano y Basulto y los demás pilotos de la BTTR:

«Cuando Basulto emitió un cordial saludo de Hermanos al Rescate y su presidente, José Basulto, y anunció que los aviones sobrevolarían el norte de La Habana, el controlador aéreo cubano le advirtió que la zona al norte de La Habana estaba activa y que corría peligro al adentrarse en esa zona de la Ruta 24 Norte.

«Según la transcripción, Basulto respondió: “Somos conscientes del peligro que corremos cada vez que cruzamos la zona al sur de la Ruta 24. Pero estamos dispuestos a hacerlo como cubanos libres”. “Recibido”, respondió el controlador aéreo de La Habana». (Texto y foto: Granma Digital)

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