Informe del bloqueo devela brechas críticas en la educación especial

Informe del bloqueo devela brechas críticas en la educación especial Foto: Escambray

La Habana, 16 sep.- El informe anual sobre los daños del bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos contra Cuba, presentado este 6 de septiembre por el ministro cubano de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez Parrilla, cuantifica con precisión las brechas que enfrenta el sistema educativo de la nación caribeña a raíz de esa política hostil.

Según el documento, correspondiente al período marzo 2025-febrero 2026, el bloqueo estadounidense no deja a Cuba sin educación, sino que obliga al país a pagar un costo adicional en tiempo, combustible y soluciones alternativas para garantizar lo que debería funcionar con normalidad.

La denuncia dedica un apartado específico a la Educación Especial, donde las cifras son más contundentes: de los 16 audiómetros disponibles en todo el país, solo dos funcionan en las provincias, situación que persiste desde hace cinco cursos escolares y afecta a 297 estudiantes de escuelas especiales y a 803 alumnos con discapacidad auditiva insertados en la enseñanza regular.

Una crisis similar enfrenta la educación para personas ciegas: 21 máquinas de escribir Braille son irreparables, cuando la demanda nacional real es de 63 equipos, lo que impacta directamente en las condiciones educativas de 126 estudiantes ciegos.

Para los alumnos sordos e hipoacúsicos, el cerco norteamericano interrumpe la compra de audífonos retroauriculares e implantes cocleares; de 65 estudiantes identificados como candidatos, solo 22 han recibido implantes, y las restricciones recientes han reducido drásticamente las posibilidades de nuevas cirugías.

Aporta, además, el dato estructural que explica la reorganización del sistema educativo para el curso 2026-2027: a finales de mayo de 2026, unos 1400 megawatts de capacidad de generación eléctrica permanecían inactivos por falta de combustible, con los generadores diésel operando al 18.5% de su capacidad y los de fueloil apenas al 14.5%.

Ese déficit energético obligó al Ministerio de Educación a aplicar medidas como el seminternado, la doble sesión y la reducción de la frecuencia de asistencia, ajustadas a las condiciones de cada territorio.

Así lo confirmó la titular del sector, Naima Trujillo, en la conferencia de prensa previa al inicio del curso, donde reconoció que ninguna escuela será igual a otra en este período lectivo.

La ministra admitió que solo el 73% de los docentes del país posee titulación pedagógica, con más de un 25% de las plazas vacantes en La Habana y las provincias occidentales.

Ante ese déficit, las autoridades recurrieron a la incorporación de estudiantes universitarios y maestros jubilados.

En agosto de 2026 la producción industrial de uniformes escolares apenas alcanzó el 12% de la demanda de la enseñanza primaria, de acuerdo con datos oficiales.

Las causas señaladas en el informe fueron los apagones en los talleres, las limitaciones de combustible para transportar tejidos y los obstáculos para importar insumos.

Trujillo subrayó que ningún estudiante quedaría fuera de las aulas por falta de uniforme o de materiales, y explicó que se distribuyeron existencias en almacén y se activaron talleres locales para priorizar a los estudiantes de preescolar y séptimo grado.

Anne Lemaistre, directora de la Oficina de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) en La Habana, utilizó en mayo un término poco frecuente en declaraciones oficiales: «La educación cubana está en riesgo debido a la actual crisis energética, esto pone en peligro el futuro de toda una generación, con consecuencias a largo plazo».

Lemaistre recordó que las escuelas no son solo espacios de enseñanza, sino también mecanismos de protección social, y su funcionamiento continuo es central tanto para la respuesta humanitaria como para la estrategia de desarrollo sostenible.

Pese a las presiones, el sistema educacional cubano mantiene sus indicadores históricos, una tasa de alfabetización del 99.8% y una matrícula de entre el 95% y el 96% desde la enseñanza primaria hasta la universitaria.

Para 2026 el presupuesto de educación asciende a 71 mil 983 millones de pesos, equivalentes a un 20% del presupuesto total del Estado, uno de los niveles de inversión más altos de América Latina.

El presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez calificó el inicio del curso como «un acto de resistencia y de fe en el futuro», y afirmó que «cuando en Cuba hay un niño en un aula y un maestro frente a él, hay país, hay Revolución». (Texto: ACN)

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