Por iniciativa de Manuel de Salas, connotado intelectual y político, se dicta en esta fecha la ley llamada «libertad de vientres», que consistió en declarar libres a los hijos de todos los esclavos que nacieran a partir de ese momento en el territorio chileno. Para evitar cualquier acción fraudulenta, el beneficio también incluía a aquellas madres vendidas al extranjero, para lo cual se declararon «igualmente libre sus vientres». Asimismo, el decreto estableció que todos aquellos esclavos que estuvieran de paso por el territorio y permanecieran por más de seis meses en él, quedarían libres también.
