José Espronceda figura en el parnaso de los poetas románticos españoles, aunque también hubo de escribir la novela histórica «Sancho Saldaña o El Castellano de Cuéllar» y varias obras teatrales de poco vuelo. A pesar de su corta existencia de 32 años, sus ideas revolucionarias le costaron encierro y emigración. Ocupó asiento en el Congreso de los Diputados y la secretaría de la Embajada española en Holanda. Famoso e imitado, entre sus composiciones más célebres se encuentran «El canto a Teresa», «El diablo mundo», «Canción del pirata» y «El estudiante de Salamanca».
