A José de la Luz y Caballero se le considera como uno de los personajes más salientes de nuestra Historia por la obra de cultura y de sano patriotismo que realizó. Nació en la ciudad de La Habana el día 11 de julio de 1800. De familia patricia -su padre fue Regidor Pepetuo del Ayuntamiento habanero y poseyó un ingenio- desde temprano José de la Luz se inclinó al sacerdocio y aunque renunció a la vida eclesiástica cuando iba a iniciarse formalmente en ella, fue siempre, por sus virtudes privada y por su actuación pública, un gran sacerdote laico. Su biografía puede encerrarse en dos términos: aprender y educar. Y en ambas cosas empleó todo su tiempo, todo su talento, toda su capacidad de esfuerzo y de trabajo. Con razón el pueblo de Cuba lo consideró siempre como un fundador. Con razón los que querían conservar a la Isla como una mera colonia de explotación, lo consideraron como uno de sus peores enemigos: Luz fue luz y regó luz. En el año 1848 fundó el colegio «El Salvador» como nombre simbólico, porque él pensaba que su colegio salvaría a Cuba de la vida oscura y penosa que llevaba; él pensaba que su colegio venía a preparar el terreno para que prosperasen las semillas de justicia y libertad. Y en este colegio, donde se consagró por completo a la enseñanza, murió el día 22 de junio de 1862. Don Pepe, como afectuosamente se le decía, fue un sabio por su amplia, reposada y profunda cultura, y un verdadero patriota que inculcó en su pueblo el amor a la justicia y a la verdad y lo preparó para la vida ciudadana.
