Nace este día de 1862 Emilio Bobadilla, en la ciudad matancera de Cárdenas, quien se destacó como crítico por su estilo mordaz en la prensa en Cuba a finales del siglo XIX y principios del XX. Bobadilla fue una figura muy controvertida, quien residió gran parte de su vida fuera de Cuba, siempre mantuvo lazos de contacto con la Isla. Su familia emigró a Estados Unidos con la irrupción de la Guerra de los Diez Años (1868-1878), pasando después a México. Sin embargo, fue en Cuba donde inició los estudios de Derecho y también sus colaboraciones en El amigo del País, que se extendieron a otras publicaciones, hasta incluir algunas que marcaron la época, como La Habana Elegante, El Fígaro, La Lucha y Revista Habanera. Al trasladarse a España en 1887 concluyó en la Universidad Central de Madrid los estudios de Derecho Civil y Canónico. La Guerra Necesaria de 1895 lo sorprendió en Europa. En Francia se vinculó con la emigración independentista y viajó por Europa, así como por Colombia, Venezuela, Puerto Rico, Panamá y Nicaragua. Muy activo siempre dentro del ámbito literario dondequiera se halló, fue cónsul de Cuba (durante la República) en Bayona y en Biarritz, y miembro de la Academia de la Historia de Cuba y de la de Artes y Letras. Sus trabajos los solía firmar como Fray Candil y estos abarcaron tres manifestaciones: la crítica literaria, la novelística y la poesía. De su crítica se analiza que no siempre fue justa ni acertada, sino apasionada y agresiva. Su temperamento parecía siempre picado por el ánimo de la querella signada por un estilo burlón. Estas críticas las reunió en varios libros cuyos títulos son, de por sí, reveladores: «Sal y pimienta», «Relámpagos», «Reflejos de Fray Candil». Fue irrespetuoso, irreflexivo y voluntarioso en sus juicios, lo cual en absoluto significa que le faltara talento y buen sentido. Murió el primero de enero de 1921 en Biarritz, Francia.
