José Martí, Juan Gualberto Gómez y otros revolucionarios son detenidos por conspirar por la independencia de Cuba. Los conspiradores suponen que un espía los ha delatado. Por gestiones de Nicolás Azcárate le suspenden la incomunicación a Martí y avisa a Miguel F. Viondi para que destruya documentos comprometedores que guarda, sin conocimiento de este, en el bufete.
