Los estudios científicos sobre el paludismo hicieron su primer avance de importancia el 6 de noviembre de 1880, cuando el médico militar francés Charles Louis Alphonse Laveran, trabajando en Argelia, observó parásitos dentro de los glóbulos rojos de personas con paludismo. Laveran identificó por primera vez a un protozoario como causante de esta enfermedad. Recibió el Premio Nobel de Medicina en 1907 «en reconocimiento de su trabajo relativo al papel desempeñado por los protozoos en el origen de las enfermedades».
