José Martí arribó en enero a Venezuela. De La Puaira marchó a Caracas y al anochecer rindió tributo al Libertador ante su estatua. En febrero impartió clases de gramática francesa y de literatura en el Colegio Santa María. Y el 21 de marzo, en la velada del Club de Comercio, ocupó por primera vez una tribuna venezolana: «Y como para todos los que del lado azul del Atlántico nacimos, hay una obra común y magnífica que hacer, vengo a ofrecer, triste y dignamente, mis servicios a los hombres, a poner hombro en la obra». Dijo en un discurso que fue un verdadero éxito.
