Nace el 24 de julio de 1897 en Atchison, estado de Kansas la aviadora Amelia Earhart. Fue la primera mujer que hizo un vuelo a través del Océano Atlántico, entre la ciudad norteamericana de Nueva York e Inglaterra. También había batido record de altura entre Los Ángeles y Nueva York. Desde pequeña tuvo inclinaciones por conocer sobre los aviones y para la década del 20 comenzó a tomar lecciones de aviación. Compró su primer avión: un Kinner Airster de segunda mano, al que bautizó como «Canary». En octubre de 1921, comenzó a participar en intentos para romper marcas y con el «Canary» estableció el récord de altitud para una mujer: 14 mil pies. En abril de 1928 recibió de George Palmer Putnam, un editor de Nueva York una propuesta para que hiciera un vuelo trasatlántico. A partir de ahí la vida de Amelia cambió completamente. Era muy solicitada para participar en conferencias y figuraba constantemente en los periódicos. En octubre de 1928 se convirtió en la primera mujer en hacer un vuelo transcontinental, al cruzar Estados Unidos desde Nueva York hasta Los Ángeles (ida y vuelta). Entre el 20 y el 21 de mayo de 1932 realizó en solitario la travesía del Atlántico. Fue la primera mujer en completar sin acompañantes este peligroso viaje. El 11 de enero de 1935 se convirtió en el primer aviador en realizar la travesía Hawai-California. En 1937 anunció que intentaría dar la vuelta al mundo utilizando una ruta distinta a la habitual en estas travesías. Intentaría, junto a su copiloto y navegante, el capitán estadounidense Frederick J. Noonan, circunvolar el globo siguiendo la línea del ecuador, en un bimotor Lockheed Electra. Iniciaron el viaje el 1 de junio de 1937, volando desde Miami (Florida) hasta Sudamérica; de allí a África y posteriormente a las Indias Orientales. Tras haber completado 33 mil kilómetros en treinta días, su avión desapareció en medio de un temporal el 2 de julio de 1937, cuando realizaban la penúltima etapa del viaje, que habría de llevarles desde Lae (Nueva Guinea) a la isla Howland, junto a Australia. El último aviso que se recibió de ella fue: «Está nublado y hay neblina….», desde ese día todo quedó envuelto en un misterio que jamás pudo ser descifrado.
