Si la vida y la trayectoria de una persona han sido controvertidas no solo en su propia época, sino incluso después, esas son las de Oscar Wilde. Este novelista, poeta, crítico literario y dramaturgo de origen irlandés fue un gran exponente del esteticismo, corriente cuyo rasgo principal es la defensa del arte por el arte. Oscar Wilde estudió en la famosa Universidad de Oxford, donde sobresalió en el estudio de los clásicos y escribió poemas. Su carácter excéntrico, sus cabellos largos y sus pantalones de montar de terciopelo, la abigarrada decoración de su vivienda y sus peculiares modales fueron ridiculizados en publicaciones de la época. Pero su ingenio y su talento le hicieron ganar innumerables admiradores. En 1895, cuando se encontraba en la cima de su carrera, Wilde fue la figura central del más sonado proceso judicial del siglo XIX, que estremeció a la Inglaterra victoriana. Acusado de sodomía por el padre de su amigo íntimo, Lord Alfred Douglas, fue condenado a dos años de trabajos forzados, y salió de la prisión arruinado espiritual y materialmente. Murió en París, bajo un nombre falso, el 30 de noviembre de 1900. Oscar Wilde ha pasado a la historia de la literatura no solo por su única novela,»El retrato de Dorian Gray», sino por sus cuatro comedias: «La importancia de llamarse Ernesto», «El abanico de Lady Wíndermer», «Una mujer sin importancia» y «Un marido ideal», todas de argumentos hábilmente entretejidos e ingeniosos diálogos. Había nacido en Dublín, Irlanda, entonces perteneciente al Reino Unido, el 16 de octubre de 1854.
