El poeta y narrador Enrique Serpa desde pequeño comenzó a trabajar como aprendiz de tabaquero, tipógrafo, mensajero de tintorería, regador de caña y más tarde empleado de oficinas del ingenio. Laboró en el bufete de Fernando Ortiz junto a Martínez Villena. Integró el grupo Minorista. En 1938 obtuvo el Premio Nacional de Novela por su obra Contrabando y el Premio Varona de Periodismo en 1946. Viajó por numerosos países de América y de Europa y recorrió Cuba infatigablemente. En su obra poética reflejó inquietudes metafísicas. En la narrativa se amoldó al patrón naturalista de fines del siglo XIX.
