Pancho Villa se proclamó gobernador militar del estado de Chihuahua. Despidió a los extranjeros en un tren de refugiados proclamando: «Ya no habrá más palacios en México». Dispuso que sus soldados se dedicaran a labores productivas, como medida imprescindible para reorganizar y reabastecer al Estado. Emitió moneda propia, «bajo la única garantía de su nombre», tratando de restablecer el movimiento comercial. También redactó leyes para el Estado, con la colaboración de ayudantes letrados. Fundó más de 50 escuelas en la capital del estado. Con respecto al reparto de la tierra, a pesar de no estar tan preparado como Zapata para estas lides, demostró su sinceridad revolucionaria confiscando vastos latifundios de la oligarquía terrateniente (unos siete millones de hectáreas), y repartió 25 hectáreas a cada hombre adulto del estado, proclamando además su inalienabilidad durante al menos 10 años. También estatizó las grandes empresas comerciales.
