El combatiente del Movimiento 26 de julio, Alfredo Álvarez Mola integrante de la columna No 2 «Antonio Maceo» al mando del comandante Camilo Cienfuegos, es ordenado por este a marchar hacia Florida (Camagüey) y la ciudad de Ciego de Ávila a garantizar suministros para la columna invasora hacia occidente. Cumplida la misión orientada, intenta reincorporarse al Ejército Rebelde, y fue sorprendido por tropas del ejército de Fulgencio Batista y asesinado en la finca de San Miguelito de Najasa, en Camagüey el 5 de noviembre de 1958. De pequeño estudió en el Colegio Episcopal, de la ciudad de Camagüey pero la necesidad de buscarse la vida honradamente lo llevó a emplearse como mensajero a sus veinte años, al tiempo que exhibe intransigencia ante la injusticia. A raíz del golpe de estado del 10 de marzo de 1952 perpetrado por Batista, comienza a desarrollar sus actividades revolucionarias, primero en el movimiento clandestino Movimiento Nacional Revolucionario (MNR) y luego como afiliado al Partido Ortodoxo. Se destacó como dirigente en el Sindicato Bancario, donde estuvo trabajando y enfrentó la camarilla de la central sindical amarilla, no revolucionaria, oficialista (CTK). En plena guerra de liberación nacional sube a las montañas orientales de la Sierra Maestra a entrevistarse con el jefe del Ejército Rebelde el compañero Fidel Castro, con el fin de abrir un frente de combate en la Sierra de Cubitas, en Camagüey, lo cual no es aprobado. Alfredo Álvarez nació en Ciego de Ávila el 21 de agosto de 1922.
