El jefe de operaciones militares en la entonces provincia de Oriente, general Eulogio Cantillo, mantuvo una reunión con el líder del Ejército Rebelde, Fidel Castro, para pactar las condiciones en que entregarían Santiago de Cuba a las fuerzas revolucionarias. Cantillo se comprometió -como representante de un movimiento de oficiales honestos- a realizar un llamamiento el 31 de diciembre a las 15:00 hora local pidiendo al gobierno la renuncia, detener los criminales de guerra y la rendición de los cuarteles de Oriente. Salió también el compromiso de no golpe de Estado y no dejar escapar al gobernante Fulgencio Batista, en el cargo desde un golpe militar en 1952. Dos días después en una maniobra Cantillo envía una nota a Fidel Castro pidiendo retrasar los planes. La respuesta fue que quedaban rotas las hostilidades a la hora pactada para la rendición. Simultáneamente, el día 28, el comandante guerrillero Ernesto Che Guevara inició el asedio a la ciudad central de Santa Clara.
