1958 – Muere Sergio González (El Curita)

«¡Tiren, que aquí hay un hombre!» Fueron las últimas palabras de desprecio a los torturadores pronunciadas por Sergio González López, El Curita, el héroe clandestino que fuera perseguido con saña por las fuerzas represivas, quienes sabían de su audacia y coraje en la lucha contra el régimen batistiano. Combatiente de ilimitado valor, casi temerario, pero de carácter afable y de gran sensibilidad, rehusó subir a la Sierra por entender que su deber era continuar golpeando al enemigo en La Habana, al frente de un grupo de hombres que le seguían con entera confianza. Junto a su cadáver, con terribles huellas de tortura, también se hallaron los de los revolucionarios Juan Borrell y Bernardino García.

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