En esta fecha el entonces Secretario de Estado norteamericano Dean Rusk realizó gestiones con los principales miembros de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) para que impidieran que los barcos de sus respectivos países condujeran mercancías a Cuba. Paralelamente a estos cabildeos de Rusk, el Departamento de Estado indicaba a los sindicatos marítimos estadounidenses que negasen facilidades portuarias a los buques de cualquier nacionalidad que hubieran transportado mercancías a Cuba.
