Fabricio Ojeda, conocido como ‘Roberto’, fue un periodista, guerrillero, político y diputado que se caracterizó por su lucha para consolidar la soberanía e independencia de los venezolanos durante los años 50. Ojeda nació el 6 de febrero de 1929 en Boconó, estado Trujillo, y se desempeñó como Jefe de la Junta Patriótica en la clandestinidad, organización que derrocó la dictadura de Marco Pérez Jiménez el 23 de enero de 1958. Fabricio Ojeda realizó entonces la primera alocución pública tras el derrocamiento del dictador Pérez Jiménez, llamando a la tranquilidad patriótica: «Este no es el momento de la venganza». Pero, el 20 de enero de 1958, ya se había consolidado el «pacto de Nueva York» en presencia del jefe de Asuntos Latinoamericanos del Departamento de Estado de los Estados Unidos, de Maurice Bergbaum, y de Rómulo Betancourt por Acción Democrática (AD), Rafael Caldera por Copei y Jóvito Villalba Unión Republicana Democrática (URD). Este acuerdo, que dejó de lado al Partido Comunista de Venezuela (PCV), fue ratificado el 31 de octubre de 1958 en el «Pacto de Punto Fijo», denominado así en honor a la residencia de Rafael Caldera, donde se comprometieron a respetar el resultado electoral y establecer un gobierno de unidad nacional. Este reportero de los periódicos El Nacional, La Calle y El Heraldo fue militante fundador de Unión Republicana Democrática (URD), resultó electo como diputado del Congreso de la República en 1958 durante las elecciones generales de 1958, de las que resultó elegido presidente Rómulo Betancourt para el período 1959-1964. Sin embargo, el 30 de junio de 1962 renuncia al Congreso y marcha a Los Andes a organizar el frente guerrillero de las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional (FALN). En la FALN Ojeda llegó a obtener el grado de comandante y presidió la guerrilla en el distrito Argimiro Gabaldón. Además, Ojeda fue estudioso de la independencia de Cuba y admirador de la Revolución cubana, por lo que en 1962 publica en La Habana su libro Presencia revolucionaria de Martí. A finales de ese mismo año es detenido en la cárcel de Ciudad de Trujillo, de donde escapa y resulta herido en un tobillo al saltar un muro. Ojeda fue asesinado en Caracas, en los calabozos del Servicio de Inteligencia de las Fuerzas Armadas (Sifa) el 21 de junio de 1966, a pesar que la versión oficial detalla que fue un suicidio. El nombre de este revolucionario ha sido reivindicado por el Gobierno bolivariano de Hugo Chávez Frías, quien ha señalado que no fue suicidio sino que fue asesinado por agentes del gobierno de la época.
