El 4 de agosto de 1994 elementos antisociales secuestran, por segunda vez, la lancha de pasajeros «Baraguá», con el propósito de salir ilegalmente del país. El hecho ocurrió cuando la nave realizaba el habitual recorrido vespertino entre La Habana y Regla. El suboficial de la policía Gabriel Lamonth Caballero, quién intenta impedir el rapto, es asesinado. Durante casi cuarenta y ocho horas quedaron a la deriva a tres millas del litoral cubano, en espera de la aparición de algún guardacostas norteamericano. Finalmente se entregaron a las autoridades cubanas después de quedarse sin combustible y los intentos de intimidación habían fracasado. Además de la agonía de hambre y sed que maltrató en particular a los niños. Los secuestradores fueron capturados al día siguiente y la lancha y sus pasajeros fueron regresados sin novedad.
