El 26 de junio del 2001 los cinco luchadores antiterroristas cubanos presos por luchar contra el terrorismo, son conducidos nuevamente al «hueco» en represalia por su comunicado dirigido al pueblo de los Estados Unidos, y coincidiendo con la visita del Fiscal General para reunirse con jefes anticubanos en la ciudad de Miami. Los mismos fueron despojados de todas sus pertenencias personales, incluyendo cartas, fotos, poemas, la máquina de escribir, y hasta el más pequeño pedazo de lápiz de escribir. También les arrebataron los radios y les restringieron excesivamente todas las llamadas telefónicas. Los abogados que los representan protestaron estas medidas pero no recibieron respuestas.
