El 14 de agosto de 2003, un apagón de dos horas afecta a 50 millones de personas de ocho estados del noreste de Estados Unidos, en especial en Nueva York y sus alrededores, y dos provincias de Canadá. El apagón se produjo por la caída del servicio en una central eléctrica del Niágara, que se pudo producir por un rayo o una sobrecarga por el alto consumo.
