El Protocolo de Cartagena sobre bioseguridad, el primer acuerdo internacional que regula el trafico transfronterizo de organismos vivos modificados (OVM) entró en vigor el 11 de septiembre de 2003. Adoptado en enero de 2000 por los países miembros de la Convención sobre la Diversidad Biológica, y suscrito por 103 Estados miembros, fue ratificado hasta esta fecha por 57 y con ello pudo convertirse en instrumento legal de obligado cumplimiento. Su fundamental propósito es garantizar un adecuado nivel de protección en materia de transferencia, empaque, manipulación y uso de los OVM resultantes de la moderna biotecnología. El tratado, de 30 artículos, establece un sistema de notificaciones y procedimientos en las importaciones y exportaciones de OVM, sobre todo cuando se destinan a la alimentación humana y animal.
