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Cañabate hacia otro renacer en el clavados de Santiago 2023


Santiago de Chile, 18 oct.- El deporte y sus protagonistas están colmados de historias singulares, pero quizá unas de las más increíbles de las vinculadas a los XIX Juegos Panamericanos, con sede en esta ciudad, es la del clavadista cubano Luis Gustavo Cañabate.

Nació "por primera vez" hace 20 años, en Camagüey. La otra ocasión ocurrió el 12 de noviembre de 2022, cuando sufrió una accidental caída desde una gran altura que le provocó graves lesiones.

Pero contra todo pronóstico inicial, Cañabate está aquí no solo para contarlo. Demostrar su talento y luchar por una medalla también están entre sus objetivos.

“Es una nueva oportunidad que me dio la vida y no quiero desaprovecharla. Para mí el clavado es todo”, dice como si nada del proceso fuera relevante ahora.

Fracturas múltiples de mandíbula, pelvis y en su muñeca derecha hicieron pensar a muchos que no tendría futuro en el clavado. Sin embargo, el muchacho se empeñó en cambiar el destino. Apenas podía articular palabra cuando preguntó si ya podía “tirarse” nuevamente en el tanque de clavados.

“Nunca fue difícil. Tuve el accidente, pero nunca me desconecté del deporte, siempre en mi mente supe lo que tenía que hacer y me imaginaba cada paso”, describe con una sonrisa que deja entrever la felicidad que siente al ser parte de esta delegación.

Apenas seis semanas de entrenamiento le bastaron para montar el programa para el trampolín desde un metro. También las ejecuciones para la modalidad sincronizada desde tres metros junto a Carlos Escalona, siempre bajo la batuta de Hugo Pérez de Corcho.

“Lo que ha conseguido solo resulta posible por su mentalidad. Nunca se da por vencido. Si dice que puede hacer algo, lo hace. No creo que otro hubiera podido recuperarse tan pronto”, comenta Hugo, jefe de entrenadores del equipo nacional y tan sorprendido como todos con el empuje de su pupilo.

“Muy fácil trabajar con él, su voluntad es inmensa. No le importa que le queden secuelas en la mano o que a veces tenga dolores en la mandíbula. Para él todo es posible”, elogia el preparador que guiará en el certamen a otros dos hombres y tres muchachas.

“Simplemente tengo que adaptarme porque siento mi cuerpo diferente. Tengo que vivir ese proceso”, asegura el clavadista agramontino, cuyo sueño mayor está estrechamente relacionado con la participación en unos juegos olímpicos.

Sabe que pasará nuevamente por el salón de operaciones para terminar de corregir el movimiento de su mano derecha. Todavía le cuesta trabajo la entrada al agua y ni siquiera puede intentar la parada de manos. Por eso, la plataforma, su evento favorito, tenga que esperar por un mejor momento.

“Yo no hacía los trampolines en competencia, solo para entrenarme. Tuve que cambiar ahora, pero algún día estaré en las tres pruebas de nuevo”, confiesa con una tranquilidad que impresiona a quienes no le conocen.

Por lo pronto, Cañabate celebrará el próximo 21 de octubre su regreso a la vida en el Centro Acuático de Nuñoa, saltando desde un trampolín y soñando. Después de lo hecho... ¿Quién puede asegurar que París 2024 sea para él una utopía? (Texto y foto: JIT)


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