Cuba, Liga Azucarera, empresas agroindustriales, picheo

Liga Azucarera: los Colosos gozaron y el batey también


La Habana, 2 dic.- La pelota dulce se mantiene viva en todo el archipiélago. Acaba de finalizar su edición 41, pletórica de aciertos y a gradas repletas. Realmente, una verdadera fiesta.

Para el desarrollo de la liga las difíciles situaciones por las que atraviesa el país y el deporte no fueron obstáculos, especialmente por el continuo trabajo de su laborioso y exigente director Félix Borges.

Disciplina y respeto tanto al rival como a los árbitros. Muchos de sus jugadores son integrantes de equipos provinciales en la Serie Nacional y no permitiremos actuaciones incoherentes con el reglamento de juego, les adelantaba Borges a todos los mentores en los respectivos congresillos técnicos zonales.

Nuevamente, el torneo entre las empresas agroindustriales devino fiesta de pueblo, desde la fase clasificatoria hasta la gran final. Los bateyes abarrotaron los estadios y hasta el tren de traslado se reinsertó a su línea para que los holguineros pudiesen ver la disputa por el cetro entre sus Colosos de Urbano Noris y los Sabuesos del Héctor Molina mayabequense.  

Atractiva la incorporación al torneo de jugadores con aval en la Serie Nacional, que decidieron representar a los conjuntos de las empresas agroindustriales de sus respectivos territorios. Y sin dudas, enriquecieron el espectáculo.

Tal fue el caso del gigante holguinero Yusmel Velázquez, que ganó seis de los 25 triunfos de los Colosos en todo el certamen -el equipo apenas perdió cuatro-, especialmente el que les dio su primer e histórico trofeo de campeones en el estadio Rogelio Pupo, de San Germán, Holguín, en su pueblo natal.

Me comprometí con el mentor (Eover Matos), a quien le agradezco mucho desde que me inicié en el béisbol. Además, el Urbano Noris me acogió con agrado y puse un extra de mi mejor picheo para alcanzar este primer e histórico título, comentó Velázquez en exclusiva con la Agencia Cubana de Noticias.

Borges, de mucha experiencia en torneos beisboleros, asumió con disciplina la incorporación de refuerzos que no fuesen jugadores que pudiesen ser elegidos por los equipos clasificados a la II Liga Élite del Béisbol Cubano. Y esta decisión fue bien aplaudida.

Y no quisiera cerrar este tema de la Liga Azucarera sin mencionar a aquellos que apoyaron todo el trabajo, en especial esos que buscan las pelotas que salían de los estadios con un batazo de foul. Muy costosas, siempre fue la intención recuperarlas. Y lo consiguieron, porque los pobladores las entregaban. (Texto y foto: José Luis López Sado/ACN)


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