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Doctor Alejandro Álvarez López: con la bata médica siempre puesta (+ Fotos)


Por Gladys Dailyn Morera Cordero/Radio Cadena Agramonte.

A Alejandro Álvarez López los familiares de sus pacientes lo reconocen como el doctor -una palabra que entraña agradecimiento y amor-, mientras sus colegas lo llaman profesor, y ambos términos encierran el respeto y la estima hacia quien ha dedicado 25 años de su vida a la salud de los niños en el hospital pediátrico provincial Eduardo Agramonte Piña, de Camagüey.

Impresionan la mirada limpia y una sensibilidad a flor de piel, pues se trata de alguien con un inmenso espíritu que a diario entrega esperanzas bajo el principio de que, dondequiera que se encuentre, la bata médica y la vocación de aliviar el dolor son elementos inherentes.

Para él no hay mayor recompensa que la rehabilitación de un infante o cuando, paso a paso, se recuperan sus pacientes y llegan a la consulta para mostrar el fruto de su esfuerzo y dedicación.

“Ver a los niños que por enfermedades del sistema muscular llegan con dificultades para caminar, y luego evolucionan de manera favorable, es lo mejor que me puede pasar. No hay formas posibles de describir esa sensación”.

Historias como las del Doctor en Ciencias Médicas Alejandro Álvarez López merecen ser contadas, no solo porque se entregó en cuerpo y alma a la profesión de ortopedia, sino porque lo hizo por vocación a una especialidad llena de tensiones, pero también de emociones indescriptibles como él mismo asegura.

“Me vinculé al hospital pediátrico desde estudiante y en esos inicios realicé guardias voluntarias para aprender y ayudar. Ahí comprendí que a cada profesional nos asiste la vergüenza y la dignidad suficientes para brindarle a nuestros pacientes la seguridad de que en nuestras manos están a salvo”.

Desde entonces, de una manera u otra, contribuye a la formación de especialistas en Ortopedia y Traumatología, y asegura contar con el apoyo de directivos y colegas para atender a los enfermos en un centro que no escatima esfuerzos por la salud.

“Afortunadamente las actividades malignas en la especialidad de ortopedia no marcan mucha incidencia y los casos complejos se dan cada tres meses, pero siempre tratamos de darlo todo y no hacer traumática la recuperación”.

Por sus manos pasan infantes diagnosticados con parálisis cerebral, deformaciones de las articulaciones y las extremidades, y al constatar la evolución favorable de cada uno de ellos, aunque lenta, él y su equipo de trabajo se sienten mejores personas, asegura con sano orgullo.

Por eso el doctor Alejandro Álvarez López no pierde la oportunidad para recordar una de las tantas anécdotas: “la más reciente se trata de una pequeña de ocho años de edad diagnosticada con una parálisis cerebral y la emoción fue inmensa cuando luego de una operación llegó caminado a la consulta”.

Menciona los resultados de la artroscopia, una operación de mínimo acceso que solo se realiza en edades pediátricas en La Habana y Camagüey, y agregó que próximamente se publicará la evolución de una niña de seis años que se sometió a la operación y al día siguiente le dieron el alta, un verdadero suceso, pues la literatura médica muestra pocos casos así, de niños de corta edad. 

Luego de una veintena de intervenciones quirúrgicas a partir de dicho proceder, el doctor Alejandro afirma que existe una buena respuesta a esta cirugía, “de ahí que tengamos varios proyectos de investigación sobre artroscopia en edades pediátricas, con técnicas propias y muy buenos resultados. Nos sentimos bien porque en medio de tantas dificultades se logran cosas bonitas”.

Una inevitable sonrisa se dibuja en el rostro del consagrado galeno al evocar el progreso de sus niños y es evidente el orgullo de sus compañeros ante la sabiduría de uno de los mejores ortopédicos cubanos, quien por derecho propio goza del cariño de tantas personas tras dedicar a la profesión más de la mitad de sus recién cumplidos 51 años de vida. (Fotos: De la autora)


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