
La Habana, 8 ene.- El Cuerpo de Guardabosques de Cuba (CGBC) anunció que hubo tres incendios forestales en el país durante la primera semana del actual mes, cuando en su inicio comienza su actual campaña de protección.
La provincia de Artemisa reportó daños en 25 hectáreas y la de Matanzas en 0,50, mientras el municipio especial de la Isla de la Juventud 1,20 informó en exclusiva a la Agencia Cubana de Noticias la Jefatura Nacional de la institución, del Ministerio del Interior.
De acuerdo con su Departamento de manejo del fuego, las cifras preliminares en total ascendieron a 26,70 hectáreas de superficies de bosques impactadas.
El CGBC emprende una cruzada anual desde el primero de enero hasta mayo próximo, cuando comienza el período lluvioso en la nación.
Por lo general, advierte sobre la necesidad de aumentar los indicadores de prevención, porque siguen siendo las negligencias las fundamentales causas de su estallido.
Tales indolencias constituyen el 95 por ciento de las deflagraciones, principalmente, por las quemas para varios fines, fumadores y transeúntes irresponsables, la circulación de vehículos con desperfectos técnicos (sin mata-chispas), cazadores y pescadores furtivos y castradores ilegales de colmenas.
La Campaña de Protección contra Incendios Forestales es un sistema nacional encargado de prevenir y enfrentar su estallido en la vegetación y los bosques de la geografía cubana.
Con una visión eminentemente preventiva, incluye acciones organizativas, de preparación, ejercicios prácticos y acciones comunicacionales de conjunto con colectivos de la Administración Central del Estado, organizaciones políticas, de masas y sociales, con el papel protagónico del pueblo.
En consecuencia, es imprescindible seguir la elevación de la percepción de riesgo de la población, la preparación y coordinaciones entre las fuerzas responsabilizadas y de extremar las medidas profilácticas mediante mensajes de comunicación más intencionados en todos los casos.
La sequía, la acumulación de material combustible, el impacto de otros fenómenos meteorológicos, del cambio climático y los descuidos en su tratamiento, obligan a ser previsores y adoptar las disposiciones imprescindibles a fin de evitar también las afectaciones millonarias que provocan.
Es vital, priorizar el trabajo integrado con el CGBC, las acciones para sensibilizar a los productores y a la población de zonas agrícolas sobre las causas de estos hechos, incrementar las medidas de control, el rol de los inspectores y la identificación de las zonas proclives. (Texto y Foto: ACN)