
Camagüey, 19 ene.- Uno de los propósitos más añorados es la salud, una condición fundamental para el desarrollo y la vida de los seres humanos.
En su definición más sencilla, según especialistas de la Organización Mundial, puede entenderse como un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no simplemente como la ausencia de enfermedad o afecciones corporales.
Por su incidencia en el mundo moderno parece propicio asomarse a esta interesante arista, pues muchas personas no disponen de las herramientas cognitivas necesarias para dominar un capítulo imprescindible si de salud se trata: el bienestar físico.
PRECISIONES GENERALES
Sobre el tema abundan los acercamientos técnicos, pero todavía existen grandes lagunas cognitivas respecto a una correcta apreciación de cuánto se puede trabajar en función de prevenir algunas enfermedades crónicas no transmisibles.
La modernidad tiene sus enormes ventajas, aligera las cargas del quehacer cotidiano, empero tiene sus factores en contra: disminuye la actividad física del hombre, con el creciente aumento de los casos de obesidad, la hipertensión arterial y los trastornos cardiovasculares.
Sin intenciones de complejizar, es necesario reflejar que el bienestar físico tiene que ver con hacer lo que puedas para fortalecer y cuidar tu cuerpo. Las medidas que tomes antes, durante, y después de tu tratamiento pueden ayudarte a manejar los efectos de la enfermedad, si existiera, y los efectos secundarios del tratamiento.
BIENESTAR FÍSICO-MENTAL
Cierto principio del olimpismo manifiesta cuerpo sano en mente sana. He ahí la razón por la cual los consejos actuales van encaminados a la forja de actividades que alejen uno de los problemas asociados a la cotidianidad: el estrés, cuya incidencia debe evitarse por las secuelas asociadas.
Ha quedado claro que la mala salud mental es un factor de riesgo para enfermedades crónicas, por eso, la ciencia médica recomienda e insiste en que cada persona tiene la posibilidad de contribuir a minimizar los riesgos e, incluso, retardar su aparición.
Existen infinidad de métodos, pero siempre es importante disponer de una planificación consensuada con un profesional, al ser la persona indicada para determinar los grados de afectación, y cuáles pudieran ser las reglas a seguir en cada oportunidad.
Tener salud mental permite enfrentar los momentos complejos de la vida, desarrollar todas nuestras habilidades, aprender y trabajar adecuadamente, y contribuir a la mejora del entorno.
Refiere la psicóloga Galina Piloy, del Centro Provincial de Medicina del Deporte en Camagüey, que es recomendable mantener conductas sanas, evitar, en lo posible, hábitos nocivos que puedan dañar la estabilidad emocional, como fumar o ingerir bebidas alcohólicas, así como consumir estupefacientes.
BIENESTAR FÍSICO-NUTRICIÓNAL
Es casi impensable disociar la nutrición del bienestar físico, porque puede respaldar a las personas a vivir más tiempo, sobre la base de ralentizar el riesgo de enfermedades del corazón, la diabetes tipo 2, obesidad y más.
En síntesis una buena nutrición consiste en una alimentación saludable, dado que apoya la función inmunitaria al robustecerlo, con lo que puede combatir eficazmente contra infecciones y enfermedades.
Para Maida Santiesteban, nutricionista del Centro Provincial de Medicina del Deporte en la provincia, es necesario no abusar de ingredientes como la sal o el azúcar, evitar el exceso de grasas en las comidas y mantener horarios estables en cada una de las ingestas, sin olvidar la prioridad del desayuno.
Una dieta equilibrada y variada debe incluir todos los grupos de alimentos, como frutas, verduras, granos enteros, proteínas magras y grasas saludables.
La nutrición adecuada tiene una serie de beneficios para nuestra salud en general. Por ejemplo, una dieta equilibrada proporciona la energía, la que requerimos para asumir las actividades diarias y, de paso, mantener un peso saludable.
BIENESTAR FISICO Y DEPORTE
Un componente del bienestar físico decisivo es la práctica deportiva, precisa el doctor Juan Carlos Olmo Pacheco, del Centro de Medicina Deportiva de Camagüey, quien refiere que la hidratación es clave antes, durante y después de ejecutar ejercicios.
Recordó el galeno que la actividad física regular puede mejorar la fuerza muscular y aumentar la resistencia.
El ejercicio envía oxígeno y nutrientes a los tejidos y ayuda a que el sistema cardiovascular funcione con mayor eficacia. Cuando la salud del corazón y los pulmones mejora, hay más energía para realizar las tareas cotidianas.
Por eso, poco o mucho, no olvide ejercitarse. Una de las claves de la longevidad es atender adecuadamente la salud, y en nuestras manos tenemos no pocas herramientas para darle vida a la vida. (Texto: Gilberto Rodríguez Rivero/colaborador de Radio Cadena Agramonte) (Foto: Internet)