
Unión Europea, 24 feb.- Dichos lazos tienen como base jurídica el Acuerdo de Colaboración y Cooperación (ACC) firmado en junio de 1994 tras disolución de la Unión Soviética (1990-1991) y la creación de la Federación de Rusia. El ACC, que inicialmente tenía una validez de diez años, se ha ido renovando por tacita reconducción anualmente.
Sin embargo, desde la década de 2010, como consecuencia de la expansión de la OTAN hacia el este y su acercamiento a las fronteras de la Federación Rusa, se ha instalado un clima de relativa hostilidad entre ambas partes. Así, según afirmaba en 2020 el sitio web del Parlamento Europeo:?
“Desde 2014, la anexión de Crimea por parte de Rusia, problemas surgidos en Ucrania con las comunidades de origen ruso, sus campañas de desinformación han tensado las relaciones entre Rusia y la Unión. Desde 2014, la Unión ha ido renovando periódicamente las sanciones a Rusia. La Unión Europea condenó la intervención rusa en Ucrania —adhesión de Crimea a Rusia y guerra del Dombás— y suspendió el diálogo sobre las cuestiones relativas a la política de visados y las negociaciones sobre un nuevo acuerdo bilateral. Desde entonces la Unión aplica un enfoque de doble vía que combina sanciones con intentos de encontrar una solución al conflicto en Ucrania”.
Los dirigentes rusos bajo la dirección de Vladimir Putin, desde un primer instante advirtieron los peligros que entrañaban dichos movimientos expansivos de la Alianza Atlántica, pero La OTAN no escuchó.
Los intereses de las potencias occidentales, considera el analista geopolítico Alfredo Jalife-Rahme, es su deseo de balcanizar a Rusia, un término geopolítico que hace eco de la guerra de los Balcanes que derivó en la fragmentación de la antigua Yugoslavia unificada bajo el mando de Josip Broz Tito. Y añado que los altos dirigentes rusos han planteado que el objetivo del llamado Occidente colectivo es infringirle una derrota estratégica a Rusia en Ucrania.
El experto sostuvo que el conflicto actual entre Rusia y Ucrania “es una singularidad donde se condensan varias guerras en una”: civil, teológica y alimentaria, así como las de carácter financiero y económico, por las materias primas, y demográfica; sin embargo, la principal es por la cuestión energética.
Por ello, el ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, afirmó que el conflicto en Ucrania no es una guerra aislada, sino parte de un enfrentamiento más amplio entre Rusia y los países occidentales. Según explicó, Kiev estaría siendo utilizada como un instrumento geopolítico para generar amenazas directas contra la seguridad rusa. Lavrov denunció que Occidente empezó a intervenir en la política interna ucraniana desde antes de las protestas del Maidán en 2004, apoyando abiertamente a sectores alineados con sus intereses.
En ese contexto, calificó el cambio de poder ocurrido en 2014 como un proceso impulsado desde el exterior y me refiero a declaraciones de funcionarios estadounidenses que reconocieron inversiones millonarias para la formación de una Ucrania abiertamente antirrusa.
Hasta Wikipedia publica y cito: “Durante el levantamiento de Maidán en Ucrania, Victoria Nuland hizo apariciones para apoyar a los manifestantes de Maidán. En diciembre de 2013, ella dijo en un discurso ante la Fundación Estados Unidos-Ucrania que Estados Unidos había invertido más de 5 mil millones de dólares en habilidades e instituciones democráticas, participación cívica y buen gobierno en Ucrania desde 1991.
Afirmó que estas eran condiciones previas para que Ucrania lograra sus aspiraciones europeas. El gobierno ruso se aprovechó de esta declaración, alegando que eran evidencias de que Estados Unidos estaba orquestando una revolución de colores”. Además, Zbigniew Brzezinski y Strobe Talbott, “pregonaban la balcanización de Rusia”.
Por ello, el canciller ruso sostuvo que la actual crisis no es un accidente ni un conflicto interno entre vecinos, sino un proyecto geopolítico de largo plazo. Para reforzar su argumento, estableció paralelismos históricos con campañas europeas del pasado y acusó al actual liderazgo ucraniano de promover símbolos y discursos que, según él, reflejan una continuidad de esos enfoques hostiles hacia Rusia.
“Nadie dio permiso a la minoría occidental para hablar en nombre de toda la humanidad”, insistió Lavrov, quien acusó a Estados Unidos y sus aliados de destruir la arquitectura internacional creada tras la Segunda Guerra Mundial para tratar de sustituirla por un “orden basado en reglas” que “nadie ha visto” y que no se han negociado.
Así, entre muchas otras cosas, denunció las intervenciones militares en Irak, Libia y la antigua Yugoslavia, las sanciones occidentales contra su país y otros Estados o la supuesta manipulación de instituciones como el Fondo Monetario Internacional. Sobre Ucrania, Lavrov apuntó a la expansión de la OTAN, al cambio de Gobierno en Kiev en 2014, al “régimen nazi” instalado en el poder y a la “guerra lanzada en el este” del país como algunos de los factores que explican la situación actual.
Las demandas clave de Moscú, son desde el inicio del conflicto: -la prohibición permanente de la membresía de Ucrania en la OTAN y el fin de lo que llamó un “genocidio de facto de la población ruso parlante”.
Ese conflicto ha ido afectando, de manera sostenida, las relaciones europeas-rusas y generado una gran rusofobia, que ha provocado un agudo deterioro de los lazos en todos los órdenes.
Desde el 22 de julio de 2022, el gobierno de Rusia amplió su lista de países “hostiles” e incluyó en la misma a Grecia, Dinamarca, Croacia, Eslovaquia y Eslovenia, por mantener actitudes “poco amistosas” hacia el Kremlin, se informó oficialmente.
En 2024, Rusia fue el decimoquinto socio comercial más importante de la UE, representando el 1,3 % del comercio total de bienes de la UE con el mundo. Mientras que, en 2020, la UE fue el principal socio comercial de Rusia, en 2024 fue el tercer socio comercial más importante, representando el 38,4 % del comercio total de bienes del país con el mundo. El 10,3 % de las importaciones de Rusia provinieron de la UE y el 7,3 % de sus exportaciones se dirigieron a esa zona. Las cuotas respectivas para 2020 fueron del 36,5 % y el 37,9 %. En 2024, el comercio total de bienes entre la UE y Rusia ascendió a 67.500 millones de euros, frente a los 257.500 millones de euros de 2021. Las importaciones de la UE alcanzaron los 35.900 millones de euros, dominadas por combustibles y productos mineros, especialmente combustibles minerales (22.300 millones de euros, 62,1%), productos manufacturados, como productos químicos (2.800 millones de euros, 7,8%) y hierro y acero (2.600 millones de euros, 7,2%).
Las exportaciones de la UE a Rusia en 2024 ascendieron a 31.500 millones de euros, frente a los 99.000 millones de euros de 2021. Destacaron los productos químicos (13.700 millones de euros), los alimentos y las materias primas (5.900 millones de euros) y la maquinaria y los equipos de transporte (4.100 millones de euros).
Debemos tener presente que después de la disolución de la URSS y la creación de la Federación Rusa, esta intentó tener buenas relaciones con los países europeos, teniendo como antecedente la propuesta de Mijaíl Gorbachov de la llamada “Casa Común Europea”, pero los occidentales, con muchos subterfugios, no dieron pasos concretos para ello. Lo mismo sucedió con el interés en ingresar en la OTAN.
Han sido años muy difíciles y los países europeos, junto a Estados Unidos, han sido los que han financiado la guerra de Ucrania. Aunque la Operación militar especial rusa en Ucrania, a gran escala de Ucrania en febrero de 2022 afectó ciertamente las decisiones sobre gasto militar en 2022, las preocupaciones sobre una supuesta la agresión rusa se había ido construyendo desde mucho antes.
La Administración Biden exacerbó al máximo el conflicto que generó con Rusia en Ucrania, pero el equipo de Donald Trump antes de asumir sus funciones planteó la necesidad de buscar el fin al mismo, porque tiene otra prioridad en su política exterior, el vertiginoso desarrollo de China, en todos los órdenes. Trump se ha presentado como mediador entre Ucrania y Rusia, buscando un acomodo con este último país.
Rusia también está interesada en una negociación y ha aceptado hacerlo con Estados Unidos, por múltiples razones, pero Europa ha obstaculizado este proceso. Las consecuencias de lograr un acuerdo Rusia-Estados Unidos serían enormes.
Para Europa, quedar marginada del proceso negociador traería muchos problemas inmediatos. Los países europeos no solamente pueden, sino que deben hacerse cargo de su propia seguridad, respondió el ministro de Asuntos Exteriores francés, Jean-Noël Barrot, a las palabras del secretario general de la OTAN, Mark Rutte, de que Europa es incapaz de protegerse a sí misma sin la ayuda de EE.UU, la presencia de sus fuerzas y el aporte de sus tecnologías militares. Se evidencian grietas en la Alianza Atlántica, pero por razones obvias no pueden prescindir de Estados Unidos.
Es Europa la que ha intentado y sigue intentando crear divisiones entre Rusia y Estados Unidos, y no se guía por sus propios intereses, por lo que recibe un trato adecuado, según afirmó el ministro de Relaciones Exteriores ruso, Serguéi Lavrov.
Mientras tanto afloran otras grietas en la Alianza, el primer ministro húngaro, Viktor Orbán explicó que puede entender la postura de Kiev, porque para ellos no es beneficioso que Budapest no tenga intención de enviar tropas a Ucrania. “Nosotros no enviamos armas y no estamos dispuestos a contribuir a la financiación de Ucrania con cargo al presupuesto de la Unión Europea”. Precisó que Kiev pide o, según Orbán, “exigen, porque ese es su estilo”, 800.000 millones de euros (900.000 millones de dólares) para los próximos diez años, además de otros 700.000 millones de euros (829.000 millones de dólares) para equipamiento militar.
Las ambiciones de Trump y su equipo crean preocupaciones en aliados europeos. Estados Unidos ha desempolvado, con Trump, un viejo anhelo de adquirir Groenlandia, con lo cual ha lastimado las relaciones con los otros miembros de la OTAN, pero sus intereses en la nueva ruta comercial del Ártico y sus recursos minerales son muy importantes y nada detendrá esas aspiraciones imperiales.
El comisario europeo de Transportes, Apostolos Tzitzikostas, minimizó las preocupaciones por la presencia de accionistas chinos en puertos estratégicos europeos y afirmó que no ve un problema de seguridad vinculado a esa participación. Tzitzikostas también restó importancia a las advertencias sobre la seguridad en Groenlandia (el mito de la “amenaza rusa” promovida por Dinamarca y la OTAN) y en el extremo norte. Según dijo, no hay indicios de que “potencias adversarias” estén dirigiendo operaciones contra la isla ni de que sea necesario realizar inversiones urgentes para desplegar tropas allí. “No considero que el Ártico sea un punto caliente en este momento”, señaló.
Los países de la Unión Europea intentan diversificar sus relaciones comerciales y confiar en la autodefensa más que en la OTAN.
Varios aliados y socios de Estados Unidos están acercándose a China, en medio de la polémica política comercial de Washington, informa el The New York Times. Según el periódico, “una procesión de líderes europeos y canadienses” llega a Pekín con el objetivo de estrechar sus vínculos con la segunda mayor economía del mundo.
Así, el primer ministro del Reino Unido, Keir Starmer, que visitó recientemente China, dejó claro que su prioridad son los acuerdos comerciales. Según NYT, el líder británico ha procurado evitar temas sensibles, como la detención del activista hongkonés y ciudadano británico Jimmy Lai.
También viajó a Pekín el primer ministro de Canadá, Mark Carney, que, convertido en el primer dirigente canadiense que visita China en casi una década, anunció una “nueva alianza estratégica” con el gigante asiático y aceptó reducir aranceles a determinados vehículos eléctricos chinos. Según el diario, Carney aseguró que Ottawa está dispuesta a romper lazos con Estados Unidos por su propia supervivencia económica.
Donald Trump, criticó duramente al Reino Unido por su acercamiento a China, que no dudó en calificar de “muy peligroso”. “Es muy peligroso para ellos hacer eso, y es aún más peligroso para Canadá hacer negocios con China. A Canadá no le va bien. Le va muy mal. Y no se puede ver a China como la solución”, manifestó el mandatario estadounidense
El presidente Donald Trump dedicó el primer mes del año a antagonizarlo con sus amenazas de apoderarse Groenlandia, territorio danés autónomo. El emperador alarmó a la mayoría europea e incluso ha llevado a algunos líderes nacionalistas, antes orgullosos de sus vínculos con Trump, a distanciarse de él. numerosos políticos y expertos señalan que las tensiones creadas por Washington en torno a la isla danesa están socavando la OTAN.
Incluso en EE.UU. han admitido que las amenazas de Trump conllevarían la desintegración de la alianza.
Jordan Bardella, presidente de la ultraderechista Agrupación Nacional francesa y protegido de Marine Le Pen, acusó a Trump de “coacción” y criticó duramente sus “ambiciones imperialistas”.
Alice Weidel, colíder del partido ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), quien hace apenas unas semanas elogió la Estrategia de Seguridad Nacional como el inicio de un “renacimiento conservador”, afirmó que Trump había “violado una promesa fundamental de campaña: no interferir en otros países”.
El agresivo intento de Trump de anexar Groenlandia fue un error garrafal, según informaron analistas a CNN, lo que podría frustrar las aspiraciones de su administración de construir una alianza civilizatoria entre partidos europeos de extrema derecha. Las exigencias norteamericanas por Groenlandia, no dejaran de dejar huellas en esas relaciones.
Al amenazar la soberanía nacional de un país europeo, añadieron, el presidente ha socavado el nacionalismo que su administración pretende cultivar entre sus aliados europeos patriotas.
En medio de la actual situación internacional turbulenta, la relación entre China y la Unión Europea (UE) tiene una importancia estratégica e influencia global cada vez mayores, afirmó el pasado mes de mayo de 2025 el vicepresidente chino, Han Zheng, según la agencia Xinhua.
Han dijo lo anterior durante una recepción para celebrar el 50º aniversario de las relaciones diplomáticas entre China y la Unión Europea.
El vicepresidente indicó que desde el establecimiento de las relaciones entre China y la UE hace 50 años, el intercambio y el diálogo entre las dos partes se han vuelto cada vez más estrechos, la integración de intereses se ha profundizado y la escala y el nivel de cooperación han mejorado enormemente, lo que ha contribuido al desarrollo de ambas partes y beneficiado al mundo.
No existe ningún choque de intereses fundamentales ni conflictos geopolíticos entre China y la UE, por lo que se convierten en socios que pueden contribuir al éxito mutuo, afirmó Han.
Ambas partes deben aprovechar la oportunidad que presenta el 50° aniversario de sus relaciones, mantener sus intenciones originales al establecer relaciones diplomáticas, trabajar para captar con precisión la tendencia general de sus lazos, adherirse al posicionamiento establecido de su asociación, promover el continuo desarrollo positivo de las relaciones China-UE y defender los principios de respeto mutuo, apertura y cooperación, así como los beneficios mutuos y los resultados de ganancia compartida.
Con motivo del vigésimo aniversario de la asociación estratégica integral entre China y España, el rey Felipe VI realizó una visita de Estado a China del 10 al 13 de noviembre de 2025. Esta es la primera visita de Estado del rey Felipe VI al país después de su coronación, y la primera visita de un monarca español a China en 18 años. Zhu Rui, secretario general del Centro de Estudios de España de la Academia China de Ciencias Sociales (CASS, siglas en inglés), afirmó a Xinhua que la visita de Estado de Felipe VI demuestra al mundo que las relaciones sino-españolas han entrado en una nueva fase de desarrollo de alta calidad, constituyendo un ejemplo de cooperación internacional y abriendo mayores oportunidades para la colaboración futura.
China y Europa son socios, no adversarios, afirmó el presidente chino, Xi Jinping, al reunirse el 27 de enero de 2026 en Beijing con el primer ministro de Finlandia, Petteri Orpo, quien realiza una visita oficial al país asiático.
La cooperación entre China y Europa supera a la competencia, y sus puntos en común están por encima de sus diferencias, señaló Xi, quien añadió que China espera que Finlandia desempeñe un papel constructivo en la promoción del desarrollo saludable y estable de las relaciones chino-europeas, según la agencia china Xinhua.
Es muy significativo que, en ese contexto, que el ministro de Defensa alemán, Boris Pistorius, defendiera la necesidad de reforzar con determinación las capacidades militares de Alemania y de la OTAN y advirtiera contra la pasividad de las fuerzas democráticas, recurriendo a una frase atribuida al teólogo medieval alemán Martín Lutero. También sostuvo que, aunque Alemania preferiría vivir “en un mundo en el que esto no fuera necesario”, renunciar a invertir en defensa equivaldría a “animar a un posible agresor a intentarlo”.
Además, los 32 países miembros de la OTAN han suscrito la declaración de La Haya, en la que se comprometen a elevar el gasto en defensa hasta el 5% hasta 2035, bajo la presión de Donald Trump. Un nuevo auge de la carrera armamentista y en beneficio de la industria norteamericana.
Por su parte, el presidente de Rusia, Vladímir Putin, ha explicado ante la prensa por qué Europa no participa en las negociaciones de paz para poner fin al conflicto ucraniano. Destacando que, el Viejo Continente se excluyó a sí mismo del proceso de paz ya que la tesis de infligir una derrota estratégica a Rusia sigue vigente allí hasta hoy. Agregó que los países europeos viven en estas “ilusiones”, aunque “entienden reflexivamente” que es algo del pasado y no podía ser. “Confundieron lo deseado con lo real. No pueden admitirlo ante sí mismos”, declaró Putin. Otra razón se centra en que, debido a la insatisfacción de los resultados del dialogo de paz actual, Europa empezó a “obstaculizar” a la Administración estadounidense y al propio mandatario norteamericano “alcanzar la paz mediante negociaciones”, según el jefe de Estado ruso. En este contexto, Putin también denunció que el bloque comunitario no tiene “una agenda pacífica”. Y enfatizó:
“Quiero señalar que Rusia está sinceramente comprometida con los ideales de un mundo multipolar. Nuestro país siempre ha seguido y seguirá una política exterior equilibrada y constructiva, que tenga en cuenta tanto nuestros intereses nacionales como las tendencias objetivas del desarrollo mundial con todos los socios interesados en la cooperación”, enfatizó Putin.
Sergei Lavrov declaró abordar diferentes aspectos de la crisis ucraniana. “Tal y como subrayó en numerosas ocasiones el Presidente de Rusia, Vladímir Putin, somos partidarios de la búsqueda de una solución diplomática para la misma”. Si analizamos la historia de la crisis que empezó en 2014, prestando especial atención al período que empezó en 2022, veremos que la Federación de Rusia de sobra demostró buena voluntad en lo tocante a los acuerdos políticos. Sin embargo, en todas las ocasiones, nuestros vecinos, sobre todo, los europeos, hicieron cuanto estaba a su alcance, para echar por tierra dichos acuerdos. Se están comportando de la misma manera con respecto a las iniciativas formuladas por la Administración del Presidente de EEUU, Donald Trump, buscando convencerle por todos los medios de no llegar a un acuerdo con Rusia. Si leen las declaraciones de los políticos europeos, Kaja Kallas, Ursula von der Leyen, Friedrich Merz, Keir Starmer, Emmanuel Macron, Mark Rütte, verán que se están preparando en serio para una guerra con la Federación de Rusia y no lo esconden. Nuestra postura con respecto a Ucrania consiste en la necesidad de que sean eliminados los motivos originarios de esta crisis que Occidente había ido creando de manera consciente durante muchos años, para convertirle al mencionado país en una amenaza para la seguridad de Rusia, un campo de operaciones frente a nuestras fronteras. En cuanto a la línea política encaminada a alentar al régimen abiertamente neonazi, cuyos representantes llegaron al poder, como resultado del Golpe de Estado perpetrado en 2014, planteándose exterminar de manera legislativa y física todo lo ruso, es decir, la educación, la lengua, la cultura, los medios de comunicación, incluida la canónica Iglesia Ortodoxa Ucraniana. (Texto y Foto: Cubadebate)