Camagüey, 21 oct.- En el corazón de la Ciudad de los Tinajones una historia de superación personal se transformó en un proyecto empresarial que hoy ofrece bienestar y salud a través de la cosmética natural. Detrás de Ayabba, una marca que fusiona la sabiduría ancestral del Ayurveda con el rigor científico de la neuro-tricología, está Anisleykis Francisco Domínguez, una mujer que convirtió su crisis de salud en una misión de sanación colectiva.
De las aulas a la formulación cosmética
Anisleykis era profesora de matemáticas de preuniversitario cuando su vida dio un giro inesperado. Trece operaciones de estómago y una reacción adversa a 18 medicamentos la obligaron a abandonar las aulas. Los médicos fueron categóricos: su cuerpo no podía tolerar los niveles de estrés que implicaba la docencia.
«Sin alternativas convencionales para cuidar mi salud, comencé a buscar respuestas en la medicina y la cosmética natural», relata. Lo que empezó como una necesidad personal se convirtió en un camino de aprendizaje: primero comercializando productos certificados, luego formándose profesionalmente en cosmética natural y sabiduría Ayurvédica, hasta que decidió dar el salto y formular sus propias creaciones.
Así nació Ayabba, un nombre que evoca belleza autóctona, reconexión con lo natural y empoderamiento personal. «Queríamos un nombre con sonoridad propia, memoria e identidad, que no solo identificara una marca de cosmética, sino un concepto integral de bienestar y cuidado consciente desde nuestras raíces», explica su fundadora y CEO.
Ciencia y naturaleza de la mano
Lo que distingue a Ayabba de otras propuestas artesanales es su enfoque científico. Anisleykis lidera la formulación combinando la precisión analítica de las matemáticas con la ciencia cosmética y el Ayurveda, antiguo sistema de medicina tradicional de la India cuyo nombre significa «ciencia de la vida» (ayur, vida; veda, conocimiento o saber).
Esta disciplina concibe la salud de forma integral, equilibrando cuerpo, mente y espíritu mediante el uso de plantas medicinales, la alimentación, las rutinas y el cuidado consciente. Cada producto pasa por rigurosas pruebas dermatológicas, controles de estabilidad y ensayos organolépticos antes de llegar al consumidor.
«Nos diferencia la fusión entre respaldo dermatológico, certificación de producto, sabiduría Ayurvédica y neuro-tricología. No hacemos simples mezclas caseras; desarrollamos tratamientos botánicos probados que muestran avances reales en la salud cutánea y capilar», enfatiza.
El portafolio incluye champús naturales, oleatos botánicos, tratamientos neuro-tricológicos, jabones artesanales enriquecidos, cremas faciales y corporales, sueros nutritivos, repelentes naturales y formulaciones especiales con principios activos minerales y vegetales.
Los precios de los productos van desde los 300 CUP hasta los 3500 CUP, en dependencia de la complejidad de la formulación y los activos empleados.
El local de Ayabba, ubicado en el club de la UNAI de Camagüey, además de la venta de productos, ofrece atención y asesoramiento personalizado a cada cliente.
Buena aceptación y confianza de los clientes
De acuerdo con la experiencia de la marca, la aceptación de los clientes ha sido muy favorable. Quienes acuden al local valoran especialmente el asesoramiento personalizado, el seguimiento mediante fichas de diagnóstico y la posibilidad de comprobar avances reales en la salud de su piel y su cabello.
Ese trato cercano, unido a la certificación de los productos y a la fusión entre ciencia y sabiduría natural, ha propiciado relaciones de confianza y fidelidad, así como el boca a boca entre vecinos y familias camagüeyanas.
Raíces camagüeyanas, visión sostenible
La riqueza botánica de Camagüey es un pilar fundamental del proyecto. Romero, manzanilla, menta, tomillo, sábila, arcillas y aceites vegetales puros provienen en su mayoría de cultivadores locales y huertos orgánicos de la provincia.
«Nuestro objetivo fue demostrar que desde nuestra provincia podemos desarrollar cosmética natural de nivel profesional», afirma Anisleykis. La sostenibilidad atraviesa todo el proceso: promueven la economía circular con retorno y reutilización de envases de vidrio, empaques biodegradables, compostaje de residuos orgánicos y formulaciones que no contaminan el agua”.
Una mujer que redefine caminos
Ser mujer emprendedora en Cuba, habiendo superado una prueba de salud tan dura y cambiando de profesión, es para Anisleykis una experiencia de constante resiliencia y profundo orgullo.
«Significa haber transformado un momento de vulnerabilidad en una fuente de empleo, sanación y bienestar para la comunidad. Demuestra que las mujeres tenemos la capacidad de redefinir nuestro camino, combinar la ciencia con la intuición y liderar proyectos sostenibles que inspiran a otros a reinventarse», reflexiona.
La Cámara de Comercio ha sido un aliado clave, brinda acceso a espacios de encadenamiento productivo, visibilidad en ferias comerciales, capacitaciones empresariales y alianzas estratégicas. Las nuevas medidas económicas han facilitado la formalización jurídica de la marca, contratos comerciales directos y una proyección institucional más sólida.
Desafíos y sueños
Como todo emprendimiento, Ayabba enfrenta dificultades: inestabilidad en la disponibilidad de envases, fluctuación de precios de materias primas importadas y retos logísticos para transportar insumos desde otras provincias. Sin embargo, la visión se mantiene firme.
Con un equipo técnico y familiar que aporta en producción, diseño y atención personalizada, Anisleykis sueña con seguir expandiendo una propuesta que une empatía, autenticidad, calidad certificada y bienestar integral. Cada aroma, textura y color está formulado para reducir el estrés y promover la salud holística.
Ayabba no es solo una marca de cosmética natural. Es la prueba viviente de que las crisis pueden convertirse en oportunidades, y que desde Camagüey, con ciencia, naturaleza y resiliencia, se puede construir bienestar para toda una comunidad. (Fuente: ACN)
