Minas, Camagüey, 8 de jun.- Norma Sosa Fernández vive con un oído en la tierra y el otro en la radio. Cada mañana, mientras sus manos trabajan la tierra, ya sea sembrando semillas o recolectando cosechas, el sonido de La Voz del Bayatabo la acompaña. Gracias a su fidelidad a este medio, está siempre al tanto de las noticias del día, aprende de programas educativos y sigue de cerca todo lo que ocurre en Minas, en Cuba y en el mundo. para ella, la radio se ha convertido en una compañera inseparable de su vida cotidiana.
Pero Norma no se limita a escuchar; también actúa. Desde hace años, aprovecha cada rincón de su patio y jardín, cultivando con paciencia y dedicación. Está convencida de que la tierra responde con gratitud a quienes la trabajan con amor. Ante los desafíos actuales que enfrenta el país, ha redoblado sus esfuerzos, obteniendo resultados visibles. Esta semana, cosechó tres hermosas calabazas, y su patio también está lleno de plátanos. Cada fruto recogido representa horas de trabajo, constancia y la firme creencia de que siempre vale la pena sembrar.
A su lado está Fermín, su compañero de vida desde hace seis décadas. Sesenta años de matrimonio han tejido una historia rica en sacrificios, alegrías y sueños compartidos. Lo más hermoso es que el tiempo no ha logrado apagar el brillo en sus miradas. Juntos aún celebran cada cosecha, disfrutan de las pequeñas victorias diarias y enfrentan las dificultades como lo han hecho a lo largo de los años, siempre unidos.
Su historia es un recordatorio de que hay riquezas que no se miden en dinero: el amor duradero, la familia construida con esfuerzo, la satisfacción del trabajo honrado y la capacidad de seguir sembrando esperanzas.
Norma, ya jubilada del magisterio pedagógico, ha encontrado en la agricultura y en su vida junto a Fermín un sentido de propósito. Aunque sus gestos son sencillos y cotidianos, en ellos se refleja la grandeza de muchas mujeres y hombres de Minas, quienes cada día contribuyen con su esfuerzo a hacer más fuerte a su comunidad y a su país. (Texto y foto: La Voz del Bayatabo)
