Ángel Arévalos Bárzaga: un educador en zona roja

Por Yadira Nuñez Figueredo/ Radio Cadena Agramonte

Cuando en el año 2008 se graduó como Profesor General Integral (PGI), Ángel Arévalos Bárzaga, nunca imaginó, que alguna vez su vida estaría ligada a la Medicina, y mucho menos, que de alguna manera pudiera contribuir a la atención de pacientes positivos a la COVID-19 en Camagüey.

Pero el destino quiso que así sucediera, y ante el llamado para asumir diferentes responsabilidades en los centros de salud, su disposición fue incondicional:

¿Cómo te integraste al equipo de educadores que trabajó en la zona roja del Hospital Militar Dr. Octavio de la Concepción y de la Pedraja y en el hospital de campaña habilitado en la Escuela Militar Camilo Cienfuegos?

“El nivel educativo de Secundaria Básica me convoca, junto a otros compañeros, a la tarea de enfrentar la COVID-19 y la primera rotación la pasé en el Hospital Militar Dr. Octavio de la Concepción y de la Pedraja. Allí me dieron la tarea de ser camillero; era la persona encargado de que cada vez que llegaba un paciente grave o estable trasladarlo hacia una sala de cuidados intensivos o una sala normal de esa unidad asistencial.

Ahí estuve 15 días de trabajo, y luego siete días de aislamiento en el hotel Puerto Príncipe. Luego la otra rotación fue en el hospital de campaña que se abrió en la Escuela Militar Camilo Cienfuegos, y como ya tenía la experiencia anterior, asumí la responsabilidad de reorganizar, junto a otros compañeros, toda la escuela como una institución de salud. Ya una vez en funcionamiento, era el encargado de llevarle los alimentos a los pacientes, médicos y el equipo de nosotros”.

Cuando te convocaron para esa tarea, ¿sentiste temor a estar tan cerca de personas contagiadas con el virus?

“Al principio tuve un poco de miedo porque era una tarea difícil. Todos sabemos que es una enfermedad que puede ocasionar la muerte, pero valientemente cumplí y, afortunadamente, todo salió bien. La verdad es que fue un período de agosto sin descanso, nuestras vacaciones la dedicamos a esa labor”.

¿Qué experiencias conservas de tu presencia en la zona roja?

“Tuve experiencias positivas y negativas. Por ejemplo en el Hospital Militar me tocó subir, en una ocasión, a una persona grave y al otro día bajarla fallecida, eso me dolía mucho al principio, pues no estaba acostumbrado a eso; en el caso de los trabajadores de la salud sí, pero yo como educador nunca había tenido ese tipo de experiencia.

Realmente viví momentos desagradables al ver a niños muy enfermos, pero a la vez me sentía muy feliz de estar cumpliendo con una tarea de la Patria y de recibir el cariño que nos mostraban los pacientes. Tanto en el Hospital Militar como en los “Camilitos”, era un trabajador más de la salud. Me llenaba de emoción ver cómo los niños me recibían contentos cuando llegábamos con los alimentos”.

¿En algún momento te contagiaste con la COVID-19?

“A pesar de que siempre me protegí mucho, el contacto con los pacientes era directo. En la última rotación, junto a otros cuatro compañeros, fui positivo a la enfermedad. Entonces nos quedamos ingresados en los “Camilitos” hasta que el resultado del kit rápido dio negativo y recibimos el alta médica para continuar el aislamiento en casa”.

¿Cuándo vas a las escuelas qué le transmites a los estudiantes?

“Ahora cuando voy a las secundarias básicas, donde debo realizar visitas metodológicas por la asignatura de Química, converso con los alumnos, les pregunto si ya están todos vacunados, y aprovecho para contarles las anécdotas que viví”.

¿Sientes que eres el mismo después de vivir esta experiencia?

“Haber estado en la zona roja, tan cerca de pacientes contagiados, algunos de ellos graves y otros que lamentablemente fallecieron, me cambió la forma de pensar. Ahora veo a los médicos más grandes todavía. Definitivamente veo y valoro la vida desde un punto de vista diferente”.

Sin dudas, el joven camagüeyano Ángel Arévalos Bárzaga ya no solo siente orgullo de ser maestro o metodólogo, ahora también le engrandece el alma haber contribuido, a la atención de pacientes contagiados con la COVID-19, como solo lo saben hacer los valientes. (Fotos: Cortesía del Entrevistado).

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