Por Indira López Karell/ Radio Cadena Agramonte.
El derecho a la educación, a la que más allá de razas, credos o situación económica accedemos hoy todos los cubanos y cubanas de forma gratuita, masiva e inclusiva, representaba una utopía seis décadas atrás, cuando ésta era privativa de una minoría por su poder adquisitivo.
Así, gracias a un grupo de valientes encabezados por Fidel Castro, que en 1953 tomaron el cielo por asalto y forjaron los cimientos de una Patria nueva, se extendió la luz de la enseñanza a los desposeídos, demostrándoles que a los humildes también les estaba permitido soñar.
Ciertamente, el asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes aquel 26 de Julio tuvo el valor histórico singular de devolver al pueblo cubano su dignidad ultrajada y ofrecerle una esperanza, al dotar la naciente lucha de un programa.
El problema de la Educación devino uno de los seis puntos cardinales contenidos en el Programa del Moncada, en un contexto donde eran escasas las escuelas, los maestros y más de diez mil profesionales jóvenes se encontraban desempleados.
A la distancia de aquella hazaña, que marcó un viraje en nuestro destino, la mayor de las Antillas constituye referente para el mundo en la esfera educacional, marcada por su calidad y prestigio, aun en medio de los embates del férreo bloqueo económico y comercial norteamericano.
Los círculos infantiles (guarderías), las academias de arte y de deportes, escuelas especiales, primarias, secundarias básicas, preuniversitarios, politécnicos, centros pedagógicos y universidades existentes en los más recónditos puntos de la geografía camagüeyana son reflejo de la obra creadora de la Revolución, y de la preocupación por la continuidad de estudio y la superación profesional desde las primeras edades.
Pero, aun cuando recibimos los beneficios de la enseñanza gratuita desde que nacemos, debemos ser conscientes de los cuantiosos recursos que destina el Estado dirigidos a nuestra preparación y conocimiento.
En la Educación Especial, por ejemplo, anualmente se emplean alrededor de 29 mil 500 pesos en la formación de niños y niñas con determinadas discapacidades, realidad que contrasta con la de otros países, en los cuales dicha modalidad posee un carácter elitista.
También las universidades destacan entre las conquistas de la Revolución, al ser pilar esencial en el desarrollo económico y social de cada provincia y del país, con el impulso de los numerosos profesionales que anualmente egresan de sus aulas.
En esa dirección, durante casi medio siglo la casa de altos estudios agramontina ha forjado a más de 75 mil pupilos de varias generaciones en más de 50 carreras, y es un centro de impacto nacional e internacional, que aspira a alcanzar la categoría de Excelencia en 2018.
Además de las universidades, la mayoría de las enseñanzas en el territorio muestran avances en la calidad del aprendizaje y se emprenden acciones para el proceso de perfeccionamiento en siete instituciones, resultados que avalaron la condición de destacada a nivel nacional de la provincia en el curso escolar recién finalizado.
A 64 años de la gesta del Moncada, hoy renacen en nuestros corazones las palabras de Fidel en su alegato La Historia me absolverá, donde expresó, recordando al Apóstol de la independencia, que “un pueblo instruido será siempre fuerte y libre”, premisa que materializó la Revolución cubana a partir de enero de 1959, al abrir las puertas al conocimiento, y a la Cultura y libertad plenas. (Collage: Archivo)
