Por Juan Mendoza Medina/Radio Cadena Agramonte.
El 8vo. Congreso del Partido Comunista de Cuba, visiblemente el de la continuidad de la Revolución, dejó trazadas las Ideas, conceptos y directrices que definen el camino a seguir en asuntos medulares para la nación y que constituyen la guía de prioridades para mantener y perfeccionar el rumbo escogido desde hace casi 63 años.
Muchas veces lo que se aprueba queda en el olvido, o en chequeos esporádicos, pero esta vez, siete meses después de definidas esas estrategias, la cita de la vanguardia política se multiplica en los municipios del país en escenarios en los que se generan debates sobre aciertos y desaciertos en el andar cotidiano de toda una nación.
En Camagüey se han desarrollado 15 de esos encuentros, con la particularidad de que es la única provincia, junto a Santiago de Cuba, con estructuras de distritos administrativos en sus territorios cabeceras, y solo para el mes de enero restan las asambleas correspondientes a Minas y a la capital agramontina, y posteriormente será la provincial.
Varios denominadores comunes han matizado estos espacios en los que los militantes han abogado por un mayor fortalecimiento de la organización, alejada de formalismos y procedimientos trillados, y que no se disuelva en reuniones y cotización, sino que sea el espacio ideal para transformar la realidad cercana, con la ejemplaridad, la exigencia, el control y la guía de los comunistas.
El acompañamiento y la fiscalización en los colectivos laborales de las principales actividades económicas, ya sean productivas o de prestación de servicios ha sido también un factor transversal en los análisis, y en no pocos casos se ha evidenciado que una cooperativa, una industria, un centro de la salud o una unidad gastronómica, pueden mejorar su gestión si el núcleo del Partido está en el centro de las dificultades.
En tiempos en que se arrecia la agresividad mediática contra Cuba, el necesario trabajo político-ideológico ha sido igualmente constante en los pronunciamientos de los delegados a las asambleas, que han reconocido la importancia de desmentir en el entorno virtual y en el real, las campañas de manipulación, y de fomentar el conocimiento de la historia en las nuevas generaciones.
Deficiencias en la política de cuadros y lo imperioso de garantizar un relevo seguro con las actitudes y aptitudes para asumir cargos de dirección, que sea la continuidad de la obra revolucionaria, son asuntos que también ocupan y preocupan, y de los cuales se extraen experiencias y se trazan estrategias.
Justo cuando se cumplen 46 años del inicio de las históricas sesiones del Primer Congreso del Partido Comunista de Cuba, y cuando han transcurrido otras siete magnas citas de la vanguardia política, se consolida esa fuerza como la rectora de la sociedad cubana, no ajena de defectos, pero decidida, junto a todo un pueblo, a proseguir con las riendas de un país que, en jornadas como las que hoy se viven, llevan a vías de hecho las Ideas, conceptos y directrices, en la base, porque como asegurara Fidel en aquella ocasión “¡jamás!, podemos estar conformes con nosotros mismos, porque el hombre que esté conforme consigo mismo no es revolucionario”.
