Legado de Partido Revolucionario Cubano continúa vigente (+ Audio)

Por Miozotis Fabelo Pinares/ Colaboradora de Radio Cadena Agramonte.

A 125 años de la aprobación de las Bases del Partido Revolucionario Cubano (PRC), trasciende la vigencia del legado de José Martí para las actuales generaciones en la mayor isla del Caribe.

Así lo ratifican los fundamentos del Partido Comunista de Cuba, expuestos en los Objetivos de trabajo del PCC que aprobó su Primera Conferencia Nacional:

“El  Partido Comunista de Cuba, marxista, leninista y martiano, en su condición de Partido único de la nación cubana, tiene como fortaleza y misión principal la de unir a todos los patriotas y sumarlos a los intereses supremos de construir el Socialismo, preservar las conquistas de la Revolución y continuar luchando por nuestros sueños de justicia  para Cuba y la humanidad toda”.

La idea de un solo Partido es un legado de José Martí

El análisis de las causas que impidieron el éxito de los cubanos en la Guerra de los Diez Años hizo comprender a Martí que la unidad era un factor imprescindible para el triunfo sobre el colonialismo español.

Además, el estudio de la experiencia independentista hispanoamericana le enseñó que con una revolución encabezada por caudillos militares de gran prestigio y poder era difícil mantener la unidad y alcanzar posteriormente una sociedad libre y democrática.

En la segunda mitad del siglo XIX ya era práctica habitual la creación de partidos políticos; sin embargo, es José Martí quien en 1882 adelanta la idea de que únicamente a través de un solo partido podía dirigirse la lucha del pueblo de Cuba por su independencia, para unificar los esfuerzos de todos los cubanos y desenmascarar las tendencias antinacionales nacidas en el seno de estos.

En  carta a Máximo Gómez,  del 20 de julio de 1882, dice:

“¿A quién se vuelve Cuba, en el instante definitivo, y ya cercano, de que pierda todas las nuevas esperanzas que el término de la guerra, las promesas de España, y la política de los liberales le han hecho concebir?  Se vuelve a todos los que le hablan de una solución fuera de España. Pero si  no está en pie, elocuente, erguido, moderado, profundo, un partido revolucionario que inspire, por la cohesión y modestia de sus hombres, y la sensatez de sus proyectos, una confianza suficiente para acallar el anhelo del país. ¿A quién ha de volverse, sino a los hombres del partido anexionista que surgirán entonces?

“¿Cómo evitar que se vayan tras ellos todos los aficionados a una libertad cómoda, que creen que con esa solución salvan a la par su fortuna y su conciencia? Ese es el riesgo grave. Por eso es llegada la hora de ponernos de pie”.

El Comandante en Jefe Fidel Castro, en el Informe al Primer Congreso del PCC, celebrado en 1975, valora la labor organizativa de José Martí:

“Bajo la guía de José Martí, cuyo genio político rebasó las fronteras  de su tierra y de su época,  se organizó un Partido para dirigir la Revolución.  Esa idea, que paralelamente desarrolló también Lenin  para llevar a cabo la revolución socialista en el viejo imperio de los zares, es uno de los más admirables aportes de José Martí al pensamiento político”.

De acuerdo con el  objetivo antimperialista de la lucha, José Martí no piensa sólo en la independencia de Cuba,  siguiendo únicamente los dictados de su amor patriótico,  manifestado desde los 16 años de edad, sino que sus actos trascienden los marcos de  la Guerra de los Diez  Años:

“Ya estoy todos los días en peligro de dar mi  vida por mi país y por mi deber —puesto que lo entiendo y tengo ánimos con que realizarlo— de impedir a tiempo con la independencia de Cuba que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América. Cuanto hice hasta hoy, y haré, es para eso.  En silencio ha tenido que ser y como indirectamente, porque hay cosas que para lograrlas han de andar ocultas, y de proclamarse en lo que son, levantarían dificultades demasiado recias para alcanzar sobre ellas el fin”.

Martí explica, persuade, convence,  sobre la idea  y la necesidad de la creación de la república nueva, sustentada en la lucha armada,  a través de la Guerra  Necesaria, como única vía para lograr la definitiva separación de la metrópoli española; y así cobra todo su valor la concepción martiana del  Partido.

En su prédica en favor de la independencia, nuestro Héroe Nacional destaca siempre la necesidad de que la Revolución fuera un movimiento político, con la organización que sólo un Partido puede darle.

Al calor de la  doctrina martiana, empiezan a surgir las asociaciones patrióticas de los emigrados cubanos. El 25 de diciembre de 1891, invitado por un comité organizador Martí llega a Cayo Hueso, donde se reúne con representantes de agrupaciones provenientes de varios lugares de los Estados Unidos. Allí redacta las Bases del PRC, aprobadas el  5 de enero de 1892:

“El Partido Revolucionario Cubano se constituye para lograr con los esfuerzos reunidos de todos los hombres de buena voluntad, la independencia absoluta de la isla de Cuba, y fomentar y auxiliar la de Puerto Rico”.

En las Bases del Partido, José Martí proyecta la nueva república…

“….  fundar un pueblo nuevo y de sincera democracia, capaz de vencer los peligros de la libertad en una sociedad compuesta para la esclavitud; salvar al país de los peligros internos o externos que lo amenacen y sustituir el desorden económico por un sistema de hacienda pública que permita  la actividad diversa de sus habitantes”.

Durante el mes de enero de 1892, con la  aprobación de las Bases y los Estatutos, se inicia el proceso para la fundación del  PRC,  fruto de la tenaz lucha por la unidad de todos los patriotas,  a partir del  ideario antimperialista martiano, que siempre fundamentó la necesidad de estar unidos para enfrentar al  poderoso vecino del Norte.

El Primer Partido Marxista Leninista en Cuba

Apenas iniciada la Guerra Necesaria, organizada y dirigida por el PRC, Martí cae en combate en mayo de 1895 y termina la lucha otra vez sin independencia real; el Partido comienza a perder su carácter democrático y en 1898 se disuelve.  Instaurada la seudo-república,  la herencia martiana se salva, y en 1925, Julio Antonio Mella y Carlos Baliño fundan el Primer Partido Marxista Leninista, como continuidad de las ideas de José Martí, asegura Fidel:

“La larga prédica, la lección y el ejemplo de los comunistas, iniciados en los días gloriosos  de Baliño y Mella al calor de la Revolución victoriosa de Octubre, habían contribuido a divulgar el pensamiento marxista-leninista, de modo que se convirtió en una doctrina atrayente e incontrastable de muchos jóvenes que nacían a una conciencia política”.

El Partido Comunista, permanece en la clandestinidad hasta  1938; y al año siguiente toma el nombre de Unión Revolucionaria Comunista. A partir de 1944, la organización se reconoce  como  Partido Socialista Popular, hasta que en 1953, es  declarado ilegal  por la dictadura de Fulgencio Batista.

El Partido es hoy el alma de la Revolución Cubana

El  1ro de enero de 1959, la triunfante  Revolución cubana barre el coloniaje yanqui en la Isla, que  durante casi 57 años impuso  la república mediatizada; y en abril de 1961 comienza un amplio proceso unificador a través de  las llamadas popularmente ORI, Organizaciones Revolucionarias Integradas;  que constituyó el primer paso hacia la creación del instrumento político unitario de la Revolución cubana.

“Por eso —dice Fidel—, el 16 de abril en viril escenario de fusiles levantados por los brazos y los puños vigorosos de nuestros obreros, en el entierro de las víctimas del bombardeo mercenario, y próximos a entrar en combate contra los invasores, el pueblo trabajador pudo proclamar el carácter socialista de nuestra Revolución.

“Las condiciones estaban dadas para vertebrar  en un solo partido a todos los revolucionarios”.

Un año después, el 26 de marzo de 1962, se inicia  una nueva etapa en la construcción del  Partido, que a partir de esa fecha se denomina  Partido Unido de la Revolución Socialista de Cuba, el PURSC.

El 1ro de octubre de  1965 se constituyen oficialmente el Comité Central y el Buró Político;  y el día 3, Fidel hace pública  la integración de la máxima dirección del PCC.

Comienza una nueva etapa en la vida del pueblo cubano, que inicia una forma distinta de sociedad, con el gobierno del Partido de los trabajadores, y  la participación plena de las masas…

“… y este paso significa mucho, significa uno de los pasos más trascendentales en la historia de nuestro país, significa el momento histórico en que las fuerzas unificadoras fueron superiores a las fuerzas que dispersaban y dividían, significa el momento histórico en que todo un pueblo revolucionario se unió estrechamente, en que el sentido del deber prevaleció sobre todo, en que el espíritu colectivo triunfó sobre todos los individualismos, en que los intereses de la patria prevalecieron ampliamente y definitivamente sobre todo interés individual o de grupos, significa haber alcanzado el grado más alto de unión y de organización con la más moderna, la más científica, a la vez que la más revolucionaria y humana de las concepciones políticas”.

La historia de la Revolución tiene como fundamento de su existencia la unidad del pueblo cubano, porque como dijera José Martí, “El Partido es el alma de la Revolución”, legado  ratificado por nuestro Comandante en Jefe, desde la constitución del Partido Comunista de Cuba, en 1965, que hoy mantiene plena vigencia.

“Defenderemos, como hemos defendido hasta hoy, nuestros puntos de vista y nuestras posiciones y nuestra línea, de manera consecuente con nuestros actos y con nuestros hechos. Y nada nos podrá apartar de ese camino”.

El Partido es fruto legítimo de la Revolución y al propio tiempo su vanguardia, que  garantiza, junto al pueblo, su continuidad histórica. (Imagen: www.granma.cu)

(Fuentes: Textos de Pedro Pablo Rodríguez, Ediciones Verde  Olivo, ECURED, Ibrahim Hidalgo, Luis Toledo Sande, Luis Suardíaz, y la Editora Política del  Partido).

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