Por Gladys Dailyn Morera Cordero/Radio Cadena Agramonte.
Mi mamá es la persona más fuerte que conozco, quizás por ello siempre se sobrepone a los sinsabores de la vida; es práctica y no deja nada a la suerte ni a la espontaneidad cuando de ella depende su felicidad.
Hace poco más de diez años visita la consulta de mama en su natal Las Tunas y los últimos dos años en el Hospital Oncológico Marie Curie, en la ciudad de Camagüey, y confiesa que por instantes se amilana cuando de un tratamiento específico o un medicamento depende su salud.
Con lenguaje casi de un especialista explica que muchas veces ha postergado la mamografía porque el equipo se encuentra roto y la solución está en piezas que se deben importar, no obstante, con el ingenio de los técnicos del Centro Provincial de Electromedicina la solución no se dilata en el tiempo.
Orgullosa comenta que los doctores encuentran una alternativa para hacer más llevadera cualquier enfermedad. Sin embargo, asegura que hay pacientes -con quienes comparte en cada consulta- cuyas vidas dependen de tratamientos muy costosos para el país y aunque en los hospitales son gratuitos, muchas veces se demoran en llegar los insumos, medicamentos o piezas de repuesto para los equipos necesarios.
Todo ello por causa de una política que no entiende de humanidad, un bloqueo que sufrimos todos en Cuba, que duele cuando imaginamos a un familiar o a un amigo necesitado.
Hoy mi mamá continúa sus consultas y cumple al pie de la letra cada indicación; me dice que los profesionales que ha encontrado a su paso le transmiten seguridad y gracias a la sensibilidad de ellos siente que gana una batalla.
Ella es fuerte, pero dice convencida que más valientes son los médicos cubanos por enfrentar todos los días las limitaciones impuestas por el bloqueo económico del gobierno de los Estados Unidos, el mayor causante de que tratamientos que pudieran ser más sencillos para los pacientes oncológicos cubanos, en ocasiones se conviertan en algo complejo.
Con honda satisfacción plantea que el personal de salud sabe crecerse ante las dificultades y así lo demuestra cada día en una genuina lucha por la vida.
Esa misma gratitud se le ve en sus ojos cuando habla de los científicos cubanos y de la efectividad lograda en las vacunas anti COVID-19, lo que nos convierte en personas más protegidas y soberanas, no solo ante el nuevo coronavirus, sino también por el asedio estadounidense. (Foto: Archivo)
