La Habana, 20 mar.- Mientras que anuncia que seguirá la costumbres de su protector Donald Trump de comenzar a retirar a Argentina de las organizaciones internacionales, comenzando con la Organización Mundial de la Salud, el presidente Javier Milei apresura las conversaciones con la oligarquía local y empresarios norteamericanos para seguir entregándoles las riquezas y entidades públicas nacionales, sin quitar el pie del acelerador a la ascendente represión a trabajadores y jubilados con la reforma laboral como bandera y espada para la estocada final a quienes crean la riqueza de la nación suramericana.
Tras escaramuzas legislativas en las que ya apenas encuentra oposición, en las escalinatas del Congreso amenazó a las organizaciones sociales y al cada vez mayor número de huelguistas con la frase de “quien protesta no cobra” e incrementar la represión a las organizaciones de izquierda nucleadas en la Unidad Piquetera (UP), si ponen en acción un plan de lucha para defender a los trabajadores y los pobres y el derecho a la protesta.
«La idea es unir a todos los que quieran luchar contra los anuncios del gobierno y también de sumar a sectores del movimiento obrero», dijo Eduardo Belliboni, referente del Polo Obrero (PO), ante las amenazas del régimen.
«El anuncio de Milei a los que cortamos calles es una amenaza para nosotros, una amenaza a los más vulnerables y tiene como objetivo castigar a la protesta social», expresó Belliboni, quien advirtió que el hecho de que «desde la primera magistratura nos diga que en la Argentina va a haber más hambre, menos trabajo, más desocupación y que hay que aguantársela porque si no viene la hiperinflación, es una real extorsión», y consideró, que, por ese motivo, su mensaje fue «un plan de guerra contra los trabajadores y contra los pobres del país”.
Sobre la advertencia de Milei, el dirigente del Frente Patria Grande, Juan Grabois, dijo que «la historia no empieza ni termina con Javier Milei. Las ideas de la Libertad sin el complemento de la justicia, la igualdad y la fraternidad son solo una pantomima y duran poco. La libertad sin justicia es libertad de las minorías y opresión de las mayorías».
Volver a trabajar, cerca de los 80 años, porque la jubilación mínima no alcanza para vivir. Los medicamentos que antes eran gratuitos ahora hay que pagarlos un 40 por ciento y se consumen buena parte del presupuesto. Reducir las compras de lácteos, quesos y frutas. El gobierno de Javier Milei es “un asalto a todos los derechos” de los trabajadores y de los más de cinco millones de jubilados y pensionados que cobran los haberes mínimos con bonos y soportan, en palabras de una jubilada docente, “un silencioso genocidio”. El veto presidencial que dejó sin efecto la ley de movilidad jubilatoria empeora la situación y muestra “el ensañamiento que tiene Milei con los más humildes y con la clase pasiva”, denuncian, reporta Página 12.
El ensañamiento que tiene Milei con los más humildes y con la clase pasiva no tiene límites. Él está comprometido con las grandes multinacionales y las grandes corporaciones. Qué puede hacer un jubilado más que ir a la plaza a gritar y que le peguen; pero qué le importa, a él le resbala esto. No son como los camioneros que le paran el país. Lo único que pueden hacer los jubilados es recibir garrote y palo. Milei sabe que no pueden hacer nada, entonces él se ensaña.
Un jubilado, Alberto, dice que nunca se va a olvidar cuando el 9 de diciembre del 2015 fue a despedir en la Plaza de Mayo a la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner. “Cristina nos dijo ‘van a venir por ustedes, acuérdense lo que les digo’… Y vinieron por nosotros”.
CON TRAIDORES INCLUIDOS
Argentinas Week, el evento que Milei llevó a Nueva York para lotear lo que va quedando del patrimonio argentino, fue el centro de las miradas para la prensa oficialista, la cual informó desde la Casa Rosada el resultado de tamaña venta: 16 150 millones de dólares en inversiones prometidas.
El punto es que en la comitiva gubernamental viajaron envalijados seis gobernadores cuyos legisladores nacionales votaron a favor de la ley de reforma laboral: Gustavo Saenz (Salta), Ignacio Torres (Chubut), Carlos Sadir (Jujuy), Alfredo Orrego (San Juan), Alfredo Cornejo (Mendoza) y Juan Pablo Valdés (Corrientes). Ya en Nueva York se les unió Guillermo Weretilneck (Río Negro). Todos mandatarios que hacen equilibrio más cerca de Milei que de la oposición que los vio nacer. Para destacar: la cara de Sáenz casi enojado para la foto. (Podría leerse: estoy acá, porque no me queda otra. Pero estaba).
El escándalo amplificado por la oposición política y periodística, lo generó el vocero y Jefe de Gabinete, Manuel Adorni, quien reconoció que llevó a su esposa en el avión presidencial, porque quería ir acompañado. La remató su amigo el periodista de la TV Pública, Fernando Grandio, por reconocer que en febrero viajó con Adorni y su familia a Punta del Este en un avión pagado con fondos estatales.
Victoria Villarruel protagonizó otro capítulo de la interna oficialista con su denuncia ante la justicia federal contra el diputado Luis Petri, quien la acusó de golpista. En el oficialismo mileista es todo tan bizarro que la vicepresidenta de la Nación parece (sólo parece) coherente.
LADRONISMO
¿Cómo se arregla políticamente una causa judicial donde hay sospechas de fraude al fisco? ¿O no hay fraude al fisco y es todo una cortina de humo para otro entuerto de los hermanos Milei (Karina y Javier) a la Asociación de Fútbol de Argentina por el ingreso de las Sociedades Anónimas Deportivas (SAD) a ese deporte? Alguien miente.
También se reactivaron las luces rojas en la causa Libra aunque todo el elenco estable de la Casa Rosada confía en que el flamante Ministro de Justicia, Bautista Mahiques, arregle todos los entuertos.
CONSIDERACIONES
La exclusión social de grandes capas de población llevó al poder a quien prometió eliminar derechos sociales y económicos y ha puesto en marcha políticas explícitas en ese sentido sin que eso genere –al menos hasta ahora– grandes reacciones decisivas en contra.
Hoy, la violencia y la represión sobre las protestas sociales es parte de las prácticas estatales, con pleno apoyo y compromiso de la otrora derecha liberal; y la intervención de las fuerzas armadas en seguridad interior está ocurriendo.
La incitación a la violencia política y estatal desde los dispositivos y actores en el sistema político no tiene barrera de contención ni reglas legítimas, porque el paradigma de gobierno es la “guerra cultural” en una sociedad transformada en campo de batalla.
El astillamiento del discurso de los derechos humanos y de la democracia como sistema quedó a la vista en su imposibilidad misma de limitar el ascenso de la derecha radical al poder con su discurso prodictatorial y contrario a las instituciones y la coexistencia. La extrema derecha ha llegado al poder de la mano del juego democrático, pero esas reglas y prácticas pueden quebrarse desde adentro, como tantas veces sucedió en el pasado.
CONCLUSIÓN
Todos los datos indican que el ciclo histórico abierto en Argentina con la transición democrática de 1983, como forma indiscutiblemente legítima del juego político y como proyecto colectivo, está llegando a su fin. Lo que se acabó con Milei es la hegemonía de la creencia en la democracia como horizonte colectivo, como arreglo para el juego político y como forma de vida social.
Este proceso tan complicado e incierto, que tiene en vilo sobre todo al mundo financiero internacional, encuentra al gobierno argentino inmerso en la represión a los más necesitados, enredado en varios escándalos de corrupción y entregado al voraz imperialismo norteamericano. (Texto. Arnaldo Musa/ Cubasí) (Foto. Cubasí)
