Por Rolando Sarmiento Ricart/ Colaborador de Radio Cadena Agramonte.
Las épocas cambian o al menos, se trata de que el diálogo, el raciocinio, ataje a la violencia guerrerista; y hasta los que conocemos las irrenunciables e irreconciliables intenciones de los Estados Unidos hacia Cuba, damos espacio alguna vez a la tolerancia que nunca puede ser unilateral y sin respeto mutuo, sino pareja, para que los bueyes halen bien la carreta, como diría mi abuelo, obrero de un ingenio azucarero de la Compañía americana, como solía llamársele entonces.
Desde 1959, Cuba, la pobrísima Isla con economía de monocultivo, dependiente del poderoso vecino, ha cambiado mucho pese al criminal bloqueo y a las constantes agresiones del empecinado Imperio del norte.
La quema de cañaverales, la suspensión de la cuota azucarera, el sabotaje del barco La Coubre, los bombardeos a los aeropuertos para eliminar los viejos aviones y ¡zas!, el zarpazo de la invasión mercenaria por Playa Girón o la Bahía de Cochinos, como prefieren llamarla los “americanos” de USA.
Acaban de cumplirse 57 años de la despedida de duelo de las primeras víctimas de la agresión. Sucedió en la concurrida esquina habanera de 23 y 12, donde Fidel expresó: “…y que hayamos hecho una Revolución socialista en las propias narices de los Estados Unidos, y que esa Revolución socialista la defendemos con esos fusiles, y que esa Revolución socialista la defendemos con el valor con que ayer nuestros artilleros antiaéreos acribillaron a balazos a los aviones agresores.”
Y desde allí, habaneros y cubanos, veteranos del Ejército Rebelde y bisoños inexpertos, milicianos, el pueblo uniformado, se fueron a combatir a los mercenarios por la Cuba socialista y en menos de 66 horas la poderosa fuerza bélica, pertrechada y dirigida por los Estados Unidos, incluidos pilotos norteamericanos, sufrieron su primera gran derrota en América.
En el acto para recordar a los caídos y héroes de aquella gesta y ratificar el carácter socialista de la Revolución cubana estuvieron presentes los representantes de Cuba en la VIII Cumbre de las Américas, donde el Imperio volvió a las andanzas con la retrógrada OEA para tratar de dividir a los pueblos de la América de Bolívar y Martí, mientras los misiles estadounidenses caían sobre el pueblo sirio.
¿Qué ha cambiado? Para los Estados Unidos, nada; la guerra sigue siendo su credencial de “única” potencia mundial que amenaza bélica y económicamente a los países opuestos a su intacta política de rapiña universal, incluso, a sus propios aliados.
La guerra fría, la intimidación y las acciones para provocar la inestabilidad de los gobiernos progresistas y populares, para lograr en Venezuela el regreso de la derecha al poder, como en Brasil y Argentina, signan la política estadounidense recrudecida por Donald Trump para los vecinos de la América y del mundo que no se arrodillen ante el Imperio; de lo contrario, bloqueo, presiones económicas y misiles nucleares so pretextos prostituidos: armas químicas y nucleares, ataques sónicos, mentiras que los grandes medios convierten en videos falsos, como ocurrió ahora en Siria.
¿Qué ha cambiado? Para Trump y sus acólitos, y los Rubio y Díaz-Balart —que al igual que sus antecesores han hecho de la política anticubana un negocio millonario— nada ha cambiado: están detenidos en los años de la Guerra Fría y atacan a Cuba con manidas calumnias que se desvanecen cuando los estadounidenses violan el bloqueo y visitan como turistas “el lugar más seguro del planeta”, según sus propias opiniones.
La nueva generación de cubanos, ha asumido paulatinamente el mando de la Revolución socialista de Fidel y Raúl, sus líderes históricos. Durante más de medio siglo se ha fortalecido la capacidad de defensa de la Patria y se conoce mejor a Estados Unidos, un poderoso país sobre cuyo peligro advirtiera hace más de un siglo el Apóstol de la independencia, José Martí.
Quienes heredaron el legado imperialista de esa potencia no renuncian todavía a apoderarse de Cuba, y pretenden olvidar lo que a los patriotas de esta Isla rebelde nos enseñó Antonio Maceo: quien lo intente, “solo recogerá el polvo de su suelo anegado en sangre, si no perece en la lucha.”
Míster Trump, remember Playa Girón. (Foto: Archivo)
