Por Edel Blanco Duarte/ Radio Cadena Agramonte.
En una reunión poco concurrida, donde asistieron solo 18 personas nació el primer Partido Comunista de Cuba. La cita pactada para el 16 de agosto sesionó durante dos días en una casa de la calle Calzada, en La Habana, y tenía como principal misión crear una entidad marxista en Cuba y afiliarla a la Tercera Internacional, fundada por Vladimir Ilich Lenin.
Los debates desarrollados en el Congreso giraron sobre todo en torno a la estructura de la nueva organización y la educación de los militantes, pues los líderes sindicalistas de la Isla en aquel tiempo carecían de una formación marxista profunda, aspecto medular para lograr la redención de la clase obrera y el pueblo.
Los participantes concordaron también en la necesidad de crear un programa de trabajo con distintos grupos y sectores como los obreros, campesinos, mujeres y jóvenes, así como la importancia que tenía la prensa para la difusión de ideas, lo que dio lugar más tarde al nacimiento del periódico Justicia.
El maestro y periodista José Miguel Pérez asumió la secretaría general, mientras que el líder universitario Julio Antonio Mella y Carlos Baliño, fundador junto a José Martí del Partido Revolucionario Cubano (PRC) y pionero de las ideas marxistas en nuestro país, integraban un comité central de nueve miembros.
Sus fundadores se propusieron trabajar activamente en los sindicatos, organizar a los campesinos y luchar por los derechos de la mujer y la juventud. Concedieron gran importancia a la educación política y al reforzamiento ideológico de la prensa obrera.
Rápidamente los integrantes del joven Partido se vieron sometidos a la persecución del gobierno de Gerardo Machado. A finales de agosto, su secretario general fue expulsado del país por “extranjero indeseable”. Los demás militantes fueron acusados de delitos que nunca cometieron.
En medio de aquella represión falleció, pocos meses después, Carlos Baliño y Mella sería asesinado por matones al servicio de la dictadura machadista.
Legalizado en 1938, primero con el nombre de Unión Revolucionaria Comunista, y luego con el de Partido Socialista Popular defendió en el Parlamento los derechos del pueblo. En los años 50’ se sumó a la lucha contra la tiranía batistiana, con focos guerrilleros que más tarde se unirían a las columnas de Che y Camilo.
El triunfo revolucionario del 1ro de enero de 1959 fue decisivo para el movimiento comunista cubano y para la futura orientación político-ideológica de la nación. El proceso de unidad liderado por Fidel Castro llevó a que se fusionara en 1961 con las otras dos organizaciones políticas protagonistas de la lucha liberadora: el Movimiento 26 de Julio y el Directorio Revolucionario. Es así como surgen las Organizaciones Revolucionarias Integradas (ORI).
De las ORI se pasó a la constitución del Partido Unido de la Revolución Socialista de Cuba (PURSC), que a partir de 1965 adoptó el nombre actual de Partido Comunista de Cuba, con el liderazgo del Comandante en Jefe y se define como vanguardia de la nación, fuerza dirigente de la sociedad y del Estado, que organiza y orienta los esfuerzos comunes hacia la construcción del socialismo y uno de los eslabones más relevantes en el camino a la independencia. (Imagen: Archivo)
