Una mujer

Por Ricardo de la Paz Cervantes /Estudiante de Periodismo.

La vi pasar ayer, fugaz entre la gente. Podría confundirse en la multitud, pero la multitud es muy poco espacio para ella. Apenas la conozco y ya sé que es capaz de deslumbrar a cualquiera, como el Sol, que mientras más cerca más quema; a la vez que, cuando al fin crees que la has descifrado, se escapa de tus manos como los haces de luz.

En verdad ella no es más compleja que el ideal de mujer perfecta, si acaso poco menos. Es alta, pero no de estatura; es pequeña, pero no de autoestima; es presumida y sencilla, es humilde y altanera; es bella, aunque siempre duda de su hermosura; es inteligente y aún así ignora cuánto fascina.

Puede caminar recto, sin embargo se contonea; usa zapatos altos para resultar inalcanzable; se pone vistosos aretes para opacar el brillo de los pendientes; se viste como modelo para desparecer la ropa con su silueta; ondea su pelo para quitarle oxígeno a la atmósfera y sonríe para demostrar que hay más de siete maravillas.

Es más oscura a veces que la noche misma, pero en las penumbras siempre deja entrever un rayo de luz de Luna. Es desorganizada, caótica, conjuga todos los vicios, es perfecta. Su imagen casi resulta irreal, como quien no conoce otro placer en la vida que el de vivir, tan efímera que solo la puedes describir a medias, a riesgo de que te fallen los ojos.

Sin embargo, tengo la esperanza de que, por azar o por destino, vuelva a pasar algún día fugaz entre la gente, y quizás así, halle la imagen perfecta para describir al fin a una mujer. (Foto: Archivo Radio Habana Cuba)

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